sábado, 11 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte final).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

El peso de la maldad, la perversidad, el abuso, la injusticia, la infamia (acciones malvadas) del mundo, muy tristemente se ha infiltrado en la casa de Dios, entonces muchas personas han llegado a creer que la Iglesia es un lugar en donde solamente nos engañan para hacernos unos títeres, unos borregos ciegos que solamente hacen lo que se les dice, o peor aùn que hacen de nosotros un botìn.

Hace dos mil años, hubo un grupo muy pequeño de personas que se sentaron a escuchar las enseñanzas de un maestro. Durante tres años y medio no hicieron otra cosa que escucharlo, seguirlo y verlo hacer cosas extraordinarias. Un sòlo maestro, tan sòlo doce seguidores, y además, de los cuales uno… era falso. Sin embargo, le dieron tal testimonio al mundo, que llegaron a decir de ellos ¡Definitivamente, èstos han estado con Jesùs!

La maldad humana hoy a llegado a tal grado de depravación, corrupción y desamor, que es mucho màs fácil tener una “organización de protección de animales” que una “institución para niños huérfanos o abandonados”, pues, tristemente, con muy poco o nada, una persona puede ser acusada de abuso infantil, de secuestro, o de trata de personas por hechos vandálicos que “otros” han cometido. Actos como èstos son los que a muchas personas de buena voluntad y con buenas intenciones, los limitan a hacer tales obras, el por què, pues porque la maldad de esos “otros” ha hecho que nuestro amor se enfrìe. Nuestro reto debe ser cambiar estos conceptos, aùn siendo vasijas imperfectas de barro y en formación, de tal manera que algún dìa alguien pueda decir de nosotros ¡Definitivamente, èste a estado con Jesùs!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 10 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte uno).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

Si damos un vistazo al mundo, a nuestro alrededor, a nuestra familia, y aùn a nuestro propio interior, vemos una tremenda necesidad de la ayuda de Dios. Simultàneamente también vemos a muchos predicadores de la Palabra de Dios por todos lados: radio, televisión, prensa, medios cibernéticos, etc. Pero paralelamente vemos indiferencia de la gente a seguirlo. ¿A què se debe esa indiferencia por la palabra de Dios habiendo tanta necesidad?

Hace tan sòlo unos 50 años la excusa era que todo lo que recibìamos de Dios nos venìa en otro idioma; que la doctrina que recibìamos era muy vaga; que era solamente didáctico pero no experimental, porque era obvio que quienes nos lo impartìan no habían tenido “nunca” una experiencia y una relaciòn personal con Dios, por lo tanto no entendìamos mucho y menos ìbamos a discernìr. Pero hoy, muchos son los predicadores que llevan la palabra en el idioma nativo de cada persona, y muchos son también quienes han tenido una relación personal, intima y diaria con Dios. Pero sin embargo, la indiferencia de muchas personas continùa, repetimos, a pesar de la necesidad. ¿Què es lo que sucede? Cristo, hablando precisamente del final de los tiempos, explicó en Mateo 24:12: “Y, debido a la iniquidad, el amor de muchas personas se enfriarà”. Iniquidad: Maldad, perversidad, abuso, injusticia, infamia (acciones malvadas).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 9 de marzo de 2017

La puntualidad.

“Todo tiene su momento oportuno”
(Eclesiastès 3:1).

El diccionario la define como: “La virtud de coordinarse cronológicamente para desarrollar una actividad en tiempo o antes de tiempo”. Un dominio de la puntualidad, conjuntamente con la planificación, el orden y la disciplina pueden, comercialmente hablando, llevar al éxito o al fracaso a cualquier persona o empresa. ¡En lo espiritual no difiere en lo absoluto!

Dios, que es un ser de puntualidad, buena administración, orden y disciplina, nos da varios ejemplos en la escritura acerca de por què existen triunfadores y del por què existen fracasados (espiritualmente y también en lo material). Imaginemos por un momento que Dios no hubiese tenido puntualidad, orden ni disciplina en la creación, què hubiera sucedido si primero crea al hombre y hasta después el ambiente idóneo para èl… muerte, fracaso. Què hubiera pasado si Dios por falta de puntualidad, orden y disciplina no envía un àngel y un cordero a tiempo frente a Abraham… muerte, fracaso. Què hubiera sucedido si Dios no hubiera sido puntual, ordenado y disciplinado en el Mar Rojo cuando el ejército egipcio perseguía a los israelitas… muerte, fracaso. Una de las grandes virtudes de quienes nos hacemos llamar “creyentes” no solamente “tiene” sino “debe” ser la puntualidad, el orden y la disciplina. Estar puntual a cualquier actividad es decirle a los demás: “Cuenten conmigo… aquí estoy”, pero llegar tarde es una falta al cumplimiento de la palabra ofrecida y faltar el respeto a quienes sì lo hacen, pues quizás puede significar el fracaso en el resultado final.  Y en nuestras vidas “nada” pasa por casualidad ni coincidencia todo es puntual en los planes de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Tiempo de preparaciòn.

“Ese hombre, instrumento escogido es para mì”.
(Hechos 8:15).

Es un hecho establecido que a nadie le gusta el sufrimiento, la limitación económica, la falta de salud, la falta de oportunidades. Sin embargo, todo el trabajo del hombre sobre la faz de la tierra, es precisamente para eso, para evitar vivir ese tipo de situaciones. Y, sin embargo se dan. Pero es màs difícil aùn la aceptación y evitar la frustración y la decepción, cuando a pesar de hacer la lucha esas situaciones nos llegan, y al mismo tiempo, vemos que a quienes no se ocupan de servir a Dios no les llega pero ni por asomo. ¡Cuàntos las hemos vivido!

La solución a ese tipo de situaciones solamente puede venir de Dios, pues por duro que nos parezca, aùn esas “etapas” en nuestra vida están dentro del “Plan perfecto de Dios para nuestros” (Jeremìas 29:11). Referirse a ellas, es fácil; tratar de explicarlas no lo es tanto; y vivirlas, es màs difìcil aùn, pues en su momento parecen eternas, un túnel sin luz al final. Sin embargo, cuando hayamos “contentamiento”, y al decir contentamiento no queremos decir que estemos gozosos o de fiesta en donde no cabe estar gozosos o de fiesta. Sino nos referimos a “rendirnos con el discernimiento que el caso amerita” a los pies del Cristo que murió por nosotros, entonces nos son màs soportables. Por experiencias personales y vistas de cerca podemos expresar, que sean soportables o que terminen pronto: “eso solamente depende de la misericordia de Dios”, pues no salimos de ellas por esfuerzo propio, planes espirituales sesgados, o seudo espirituales, ni mucho menos dejando la vida en un trabajo. Simplemente tenemos què entender que eso es tiempo de preparación y es parte del proceso cuando somos llamados a un ministerio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 6 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte seis y final).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como podemos ver en la parábola del ciego y todo su contexto, todo aquèl que no se doblegaba a los intereses de “èsta” clase sacerdotal, era expulsado de la sinagoga (ver Juan 9:22 y 12:42). Con razón, ahora entendemos por què Cristo no vino a fundar una nueva “religión”; ni tampoco vino a fundar una nueva “sinagoga”; sino vino a fundar una “Iglesia”, que dicho sea de paso, ya estaba profetizada 3,000 años antes que èl (Cristo) naciera (vea Gàlatas 3:8 señalando a Abraham como recipiendario de las “Buenas Nuevas” en Gènesis 22:18). En otras palabras, cuando cualquiera de las religiones que encontremos en la historia nacìeron, el evangelio de la Buenas Nuevas ya era “anciano” comparado con ellas. En donde los nuevos templos ya no son de piedras decoradas, maderas finas, plata ni oro, sino de carne… nosotros.

Hoy, la Iglesia de Dios està siendo “asediada” por movimientos que nada màs sirven para “distraer, entretener y confundir” a los incautos, y muy lamentablemente para “aprovecharse” de ellos hacièndolos mercancia. La doctrina de “paz, poder y prosperidad” es un atractivo que solamente se convierte en realidad para los líderes de oscuras intensiones, cuyo único logro espiritual alcanzado a sido “alejar” a las personas de las Iglesias, y a muchos, hasta de Dios. Aquì, sin duda alguna, cabe el pensamiento de Pedro, en su primera carta 4:17, que dice: “Es necesario que el juicio inicie primeramente por la casa de Dios”, pues muchos (no todos) líderes no han buscado a Dios por lo que èl “es” sino por lo que èl “da”.

Demos gloria a Dios si nuestros líderes (o nosotros si lo somos) no son (o no somos) asì, reconociendo y aceptando que tan sòlo somos vasijas no perfectas en “colaboración” de su obra; demos gloria a Dios si estamos en una Iglesia en donde se nos “guía, instruye y cuida”. Postrèmonos ante Dios en gratitud si quienes nos pastorean son un “remanente” de Dios. Pues aunque nos hemos cansado de oìr su advenimiento y hasta hemos ironizado el tema… vemos ya, muchas señales que “el reloj en el tiempo de Dios” entrò en su última vigilia y està por dar las doce campanadas (Mateo 25:6). Preparèmonos.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa. 

viernes, 3 de marzo de 2017

El reloj de Dios (Parte cinco).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como estaba profetizado, tanto por los profetas mayores como por Zacarìas y Malaquìas, todo lo que estaba anunciado se cumplió “en su tiempo… el tiempo del Señor”. Por eso es tan importante que estudiemos los tiempos de Dios, para poder entenderlos (Los hijos de Isacar entendían eso muy bien, vea 1ª Crònicas 12:32, y eso, les diò autoridad). Quizàs también ahora entendamos mejor las palabras de Cristo en Mateo 24, cuando le hace como “primera” exhortación (al pueblo, no al liderazgo) a estar atentos a que “nadie les engañe en los tiempos del fin… por aquellos que haciéndose llamar ungidos, usan su nombre” (Mateo 24:4-5), y por supuesto, los que en alguna medida participamos de un liderazgo que NO lo hagamos.

Tambièn quizás ahora entendamos el por què “no era el tiempo de la venida” de  Cristo cuando Adàn pecò; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando la humanidad fue destruida en tiempos de Noè; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Abraham recibió la promesa y se formaron dos linajes paralelos; y por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando el reino fue dividido. Simple y sencillamente porque el “tiempo” era cuando la clase sacerdotal tenía que ser desnudada por los “usos y abusos” en el Templo.

Con què base “argumentamos” esto, primero, lo acabamos Cristo advierte que: “Tengamos cuidado que no seamos engañados por aquellos que se llamàndose ungidos usan su nombre”; y segundo, la UNICA vez que vemos en la escritura al Cristo misericordioso ENOJADO es en la “limpieza” que hace del Templo cuando se molesta con los cambistas, que estaban bajo la tutela del sacerdocio (Marcos 11:15-18). Ahora bien, notemos dos situaciones: La primera: Cristo ofreció venir una segunda vez, de la cuàl nos enseño que el “preámbulo” era precisamente èste “mercaderes engañadores” (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21); y la segunda: ¡Què coincidencia!  Que hoy, quienes estàn siendo “mercaderes engañadores” en el templo son otra vez “cierta” clase sacerdotal. Excluìdos un pequeño “remanente” que sì se ocupa de sus ovejas.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 2 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte cuatro).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

La batalla espiritual de la clase sacerdotal en contra de Juan el Bautista y Cristo es notoria desde el principio de los ministerios de ambos. Podemos ver còmo Juan el Bautista està predicando un mensaje de “arrepentimiento” para volver a la verdad, y èste mensaje “ofende” a la clase sacerdotal. Preguntamos: ¿Si eran los ungidos de Dios y se suponía que poseìan la verdad, de què tenìan que arrepentirse; a què verdad tenìan que volverse, y màs importante aùn, por què se ofenden?

Las respuestas nos las dan el mismo Juan Bautista y Cristo. Juan està bautizando en el Jordàn y los Fariseos se acercan a ver què està haciendo Juan. Nòtese que “nunca abrieron su boca” solamente se acercaron a ver (Mateo 3:7), y Juan les declara una sentencia: “Camada de víboras, ¿quièn les dijo que podrían escapar del castigo que viene?” (Lucas 3:7-8 lo podemos comparar con Malaquìas 3:5). Si eran la clase “sacerdotal”; si eran los “guìas” espirituales; si eran los bastiones de la “espiritualidad”; si eran los “encargados” de las cosas sagradas; si eran la “columna vertebral espiritual” del pueblo de Dios; si se supone que eran los “ungidos” de Dios. Preguntamos: ¿A cuenta de què son señalados? 

Es Cristo, quien termina de responder todas esas preguntas. Cuando estudiamos Mateo 23 y lo vemos declarando los “7 ayes” sobre la “hipocresía y los falsos intereses” que tenìan. De esa cuenta también lo vemos dirigiéndose al “pueblo” iniciando su discurso asì: Uno, “Hagan lo que ellos dicen, pero no los imiten en lo que hacen” (23:3); dos, “Siempre buscan su comodidad como muchos honores y lugares de privilegio” (23:6); tres, “Les gustan los títulos y autoproclamarse padres y maestros” (23:9-10). Y, en 6 de los 7 ayes, les dice en su cara “hipócritas” (23:13,15, 16, 23, 25, 27 y 29). La pregunta es ¿Por què, Cristo, al que conocemos como el prototipo del amor y la misericordia es tan confrontatito con “èsta” clase sacerdotal?

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 1 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte tres).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

En medio de tanta bendición recibida luego del cautiverio, vemos que lastimosamente la clase sacerdotal (en su mayoría) le falla a Dios. ¿Còmo le falla? En el capìtulo 11 de Zacarìas, el Espìritu les dice: “No se han preocupado por la oveja moribunda; no buscan a las pequeñas; no curan a la herida, ni le dan de comer a las que están sanas” (versos 16-17). Nòtese que exactamente 100 años antes otro profeta, Ezequiel, había descrito “exactamente” el mismo panorama (vea Ezequiel 34:1-4) en donde además, agrega un “ay” en contra de ellos, pues con sus actitudes habían hecho dispersar a las ovejas. La razón, la vimos ya, los Fariseos eran religiosos pero también eran “comerciantes”.

Asì, Dios envía aproximadamente 400 años “antes” del nacimiento de Cristo, al profeta Malaquìas que declara o decreta lo siguiente: Uno: “Ahora pues, èste mandato es para ustedes los sacerdotes” (2:1); Dos: “Ustedes se han desviado del camino y mediante su instrucción han hecho tropezar a muchos” (2:8); Tres: “Yo estoy por enviar a mi mensajero para que prepare el camino” (3:1); Cuatro: “De modo que me acercarè a ustedes para juicio” (3:5); Cinco: “Estoy por enviarles el espíritu del profeta Elìas antes de que llegue el dìa del Señor” (4:5).

Como en toda profecía verdadera, 400 años después del profeta Malaquìas, en el inicio del Nuevo Testamento, encontramos “exactamente, ese contexto en el tiempo o reloj de Dios”. Uno, una clase sacerdotal desviada a sus propios intereses y haciendo tropezar a muchos (Mateo 23:3); dos, un único mensajero enviado a preparar el camino del Señor, Juan el Bautista (Mateo 3:1), quien se presentaba a sì mismo como UNA VOZ CLAMANDO EN EL DESIERTO (Juan 1:23); tres, tanto el Bautista como Cristo se acercaron al sacerdocio para confrontarlo (Mateo 23:3 y 13,15,16,23,25,27 y 29) ambos con el espíritu de Elìas. Para luego, encontrarnos con el tema de que “aquellos” que eran los encargados de “recibir y presentar” al Mesìas, son sus enemigos, detractores y verdugos (Juan 11:53)

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.


martes, 28 de febrero de 2017

El reloj de Dios (Parte dos).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Cuando en el año 1,000 antes de Cristo, el Reino de Israel se dividió políticamente también hubo desorden en lo religioso. De esa cuenta vemos en tiempos de Esdras y Nehemìas que los Escribas (aproximadamente 500 años antes de Cristo). Toman una relevancia muy especial y sobre todo muy especializada, pues no quieren que ese desorden espiritual o religioso se vuelva a repetir por lo que se vuelven extremadamente cuidadosos al copiar la Ley. Recordemos que se llamaban “Escribas” porque precisamente ese era su oficio “escribir o transcribir la Ley que estaba en rollos a papiros”.

Es necesario hacer una acotación importante de los Escribas, eran màs allegados a los Fariseos (religiosos comerciantes), clase religiosa que mantenía el mando eclesiàstico judío a la llegada del Mesìas. Debido a que èstos eran màs conservadores y por lo tanto guardaban la observancia de La Ley de Moisès y las tradiciones orales màs que los Saduceos (ricos religioso-polìticos). Paralelamente a èste escenario tenemos que tener en mente otra situaciòn, vemos a uno de los profetas menores, Zacarìas, haciendo la siguiente declaraciòn de la gloria que Dios desea para su pueblo luego del Cautiverio. Uno: “Le doy libertad a mi pueblo pues tengo un gran celo por èl” (1:14); Dos: “Por lo tanto permitirè que reconstruyan mi Templo” (1:16); Tres: “Les enviarè un Redentor que llegarà montado en un pollino” (burrito) (9:9); Cuatro: “Yo los protegerè” (9:15).


*Señor, danos un honesto celo por tu casa.

El reloj de Dios (Parte uno).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Creyentes y no creyentes damos por verdadero que la historia humana se ha dividido en dos grandes porciones de tiempo. “Antes y Despuès de Cristo”. Todo evento humano es ubicado en algún momento de tiempo “Antes o Despuès de Cristo”. Indistintamente que sean làicos o religiosos tanto historiadores, científicos como investigadores se manejan por el mismo patrón.

Para quienes creemos en Dios y la Biblia, si estudiamos las cronologías en la escritura, especialmente Gènesis 5 y 10 y los Libros de Crònicas, llegaremos a la conclusión que quizás Dios creò el mundo y el universo hace muchos millones de años (como sostienen los científicos), pero, el tiempo que el hombre lleva sobre la faz de la tierra no excede los 6,000 años. Asì, podemos verificar que Adàn vivió (aproximadamente) 4,000 años antes de Cristo; Noè 3,000; Abraham 2,000; y que el Reino de Israel permaneció unido solamente con tres de sus reyes Saùl, David y Salomòn, (aproximadamente, repetimos) en el año 1,000 “antes” de Cristo. En pocas palabras, el parte aguas en la medición de la historia humana es el dìa del nacimiento de nuestro Señor, Jesucristo, El Mesìas, El Unigènito Hijo de Dios.

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 24 de febrero de 2017

¿Quièn era el ciego?

 “Escupiò en el suelo y con el lodo untò sus ojos”.
(Juan 9:6).

Habìa en Israel (figura de la Iglesia) un ciego de nacimiento (figura nuestra) al cual Cristo se encuentra. Los discípulos preguntan ¿Señor, quièn pecò, èste o sus padres? (figura de los razonamientos humanos). Y la respuesta aùn es vigente, “ninguno”, solamente es para que “la obra de Dios sea manifestada”. Y, sin que el ciego lo pida (figura de la misericordia), Cristo procede. Escupe en el suelo y con el lodo toca los ojos del ciego, y èste, recupera su vista.

Suena asqueroso pensar que alguien le escupa a uno, pero no cuando “entendemos” que èsto viene de parte de Dios, porque servirá para que “su gloria sea manifestada en nosotros”. El relato tiene varias lecciones que darnos. Primera: los fariseos se enojan con el ciego, pues creen que les està faltando el respeto (verso 18 y 40). Segunda: se enojan con Cristo, diciendo que no viene de parte de Dios (verso 16 y 29). Tercera: el resultado es que, al no poder comprender lo que sucede optan por “expulsar” de la sinagoga al ciego. Todo aquèl que no estaba de acuerdo con sus causas tenía el mismo fin, “era expulsado de la sinagoga” (vea 9:22 y 12:42, en donde vemos que muchos por “temor” no hablaban para no ser expulsados), pero sabían el motivo, afectaba los intereses de los fariseos (vea el verso 31-32). ¿Cuàl fue el problema de los fariseos? Los fariseos se aferraron a sus creencias y posición (vea el verso 28-29). Los fariseos al estar “dentro” de la sinagoga no podían entender que el ciego, desde fuera, viera, supiera y entendiera màs que ellos de Cristo. Y, a pesar de que el ciego jamàs fue altanero ni manejò mentira alguna (vea el verso 30) como ellos (vea los verso 31 y 40). Ante la falta de entendimiento de la verdad que el ciego portaba, los fariseos toman una defensa, desmerecer el testimonio del ciego: “Tù, que naciste sumido en pecados, vàs a darnos lecciones”. El ciego se fue de la sinagoga, pero se fue con la bendición de Cristo, los fariseos se quedaron con su sinagoga, “aferrados” a sus creencias y a su sistema de vida. Pero la pregunta después de ver el resultado final es: ¿Quìèn demuestra la historia que era el ciego? 



jueves, 23 de febrero de 2017

¿Por què se rasgò el velo del Templo? (Parte cuatro y final).

Cristo muere… “Y al instante, la cortina del Templo se rasgò en dos, de arriba a abajo”.
(Mateo 27:51).

La mayor parte de la gente, debido a los afanes diarios, y, a que el tiempo va tan de prisa hoy en dìa, nos levantamos, nos acicalamos y nos vamos al trabajo o estudio. Y esto, debido a que no nos han enseñado el beneficio de “primero” buscar a Dios. Es màs, muchos no sabemos ¿Còmo, en dònde, y a què hora buscar  la presencia de Dios? Las respuestas las encontramos en la Paràbola que se nos muestra con Jesùs hablando con una mujer samaritana en el pozo de Jacob (Juan 4:8). Al final de un pequeño diálogo, Jesùs le dice a la samaritana que vendrán días (se referìa al tiempo después de su muerte en la cruz), en que la gente que “verdaderamente” adorarìa a Dios, lo harìa en espíritu y en verdad (Juan 4:23).

Ahora bien, si adorar a Dios “verdaderamente” se hace en espìritu: ¿Còmo adoramos a alguien que no sabemos còmo es, puesto que es etéreo (sin forma)? Jesùs mismo nos había dado la respuesta en el verso 21: “Crèeme mujer, que ni en èste monte (de la ciudad de Sicar en Samaria), ni en Jerusalèn (por ello iba a ser permitido por Dios la destrucción del Templo en el año 70).  Los “verdaderos” adoradores lo harán a cualquier hora, en cualquier lugar, en cualquier situación. ¿Por què?  Porque el velo se iba a “rasgar”, e iba a ser rasgado por la mano de Dios debido al sacrificio perfecto de su Hijo en la cruz. Asì, ahora, quizàs entendamos con màs profundidad el verso de Hebreos 4:16, en donde se nos llama a “buscar” estar en la presencia de Dios “confiadamente” y “en todo momento” sin pena de ser cortados de la vida; sino màs bien, animàndonos a que en esa presencia (a los pies de un Cristo que no vemos pero que sabemos està allì), recibamos màs gracia para el oportuno socorro, entendiendo como oportuno socorro: Pedir fuerzas para el dìa a dìa; conversar con Dios los planes (sus propósitos) que èl tenga para nosotros en lo espiritual; conversar con èl nuestros planes en lo material (nuestros propósitos); exponer nuestras debilidades espirituales; presentar las necesidades de nuestro prójimo; , y por què no incluirlo también, nuestras necesidades. Aunque està comprobado y por mucho que al interceder por otros Dios vela por nuestros problemas y necesidades.  



miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Por què se rasgò el velo del Templo (Parte tres).

Cristo muere… “Y al instante, la cortina del Templo se rasgò en dos, de arriba a abajo”.
(Mateo 27:51).

Paralelamente a la historia de los Pactos nos encontramos con otras dos historias no menos importantes. La primera, en el Antiguo Pacto, en donde funcionaba una casta sacerdotal cuyo primer Sumo Sacerdote, Aaròn, había sido nombrado por Dios, y cuyos miembros la conformaban única y exclusivamente sus herederos (Exodo 28:1). Se les había ordenado que al Lugar Santìsimo en donde moraba la presencia de Dios, “solamente” podía entrar el Sumo Sacerdote y una vez al año, pues de lo contrario cualquier otra persona o sacerdote morirìa, incluìdo Aaròn, sino entraba en el dìa indicado (Levìtico 16:2 y Hebreos 9:7).

La segunda historia es la siguiente, Cristo declaró de parte del Padre que todos los que creyèramos en èl serìamos no solamente salvos, sino también llamados a ser reyes y “sacerdotes” (vea Apocalipsis 1:5-6). Pero, la pregunta es: ¿Còmo podemos ministrar como sacerdotes, si no podemos entrar a la presencia de Dios?  La respuesta està en la muerte de Cristo: “Jesùs volvió a gritar con fuerza, y entregò su espíritu” (¿Recuerda lo que aprendimos de la muerte del testador y del heredero?). Y dice la escritura que en el momento exacto en que Cristo morìa: “La cortina del Templo se rasgò en dos partes (dejando expuesta la presencia de Dios, recordemos que allì dentro estaba el Arca del Pacto), y se rasgò de arriba abajo, pues era Dios quien la estaba abriendo para que todos los llamados a ser reyes y sacerdotes pudiéramos entrar a su presencia. El escritor de Hebreos (4:16) nos lo narra de la siguiente manera: “Acerquèmonos pues, confiadamente, al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro”. Entendemos ahora ¿Por què se rompió el velo del Templo? ¿Por què ahora ya no muere persona alguna si se presenta a Dios en “cualquier” momento?  




martes, 21 de febrero de 2017

¿Por què se rasgò el velo del Templo? (Parte dos).

“Jesùs volvió a gritar con fuerza, y entregò su espíritu”.
(Mateo 27:50).

Bíblicamente un Pacto se sella con sangre. El Antiguo Pacto se sellò con la sangre de animales (Gènesis 15:10), y como los animales son imperfectos entonces el sacrificio también lo era, por ello había que repetirlo constantemente. Pero el sello del Nuevo Pacto, ya no es con sangre de animales sino con la sangre del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, quien por su perfecciòn lo hizo una sola vez y es vàlido para siempre (vea Hebreos 7:22 y 27).

Ahora bien, jurídicamente, cuando un testador hace un testamento, para que el heredero pueda pasar de ser heredero a propietario y poder disponer de los bienes el testador debe morir. Al momento en que el testador muere “inmedia o instantàneamente” el heredero se convierte en el nuevo poseedor del bien. Relacionando èsto con los Pactos de la Biblia tenemos entonces que, el Antiguo Pacto o La Ley de Moisès fue vàlida desde el Monte Sinaì, en donde la recibió Moisès (vea Exodo 19:1-3) ) hasta la muerte de Cristo, el testador del Nuevo Pacto (vea Romanos 10:4 y Hebreos 8:1,7 y 13). Ahora bien, vamos al punto, en el año 33 Cristo es vìctima de una conspiración religioso-polìtica por parte de la clase sacerdotal por haber resucitado a Làzaro (historia que podemos leer completa en Juan 11:43-53), momento en el cuàl se decreta su persecuciòn y muerte, lo cual sucede.   




lunes, 20 de febrero de 2017

¿Por què se rompiò el velo. Parte uno.

“Jesùs volvió a gritar con fuerza, y entregò su espíritu”.
(Mateo 27:50).

Los creyentes encontramos en la Bìblia que Dios creò a Adàn y que tuvo comunicación personal e ìntima con èl. Creemos que de Adàn a Noè y de Noè a Abraham, solamente la simiente de Adàn conocía a Dios, los otros pueblos del mundo no. Y, encontramos que Dios entre ese mundo antiguo eligiò a Abraham (vea Josuè 24:2) para hacer un Pacto con èl, al cuàl conocemos como el Antiguo Pacto. No confundirlo con el Antiguo Testamento, pues el Pacto era solamente La Ley de Moisès, la historia y las enseñanzas de los profetas son tan sòlo el complemento del Antiguo Testamento.

Y Dios le dice a Abraham en Gènesis 12:2… “Vete de tu tierra y de tu parentela, a la tierra que yo te mostrarè, y yo, harè de tì una gran nación. Luego le promete un hijo, que no es Ismael sino Isaac (vea Gènesis 15:4) del cuàl vendrà esa gran nación (Israel no los àrabes). Pero le dice que ese pueblo que vendrà le será desobediente, y por ello, irà cautivo por cuatro generaciones (400 años) (vea Gènesis 15:13 y 16) lo cuàl sucede. El pueblo es liberado por otro hombre elegido de Dios, Moisès. Este lleva al pueblo a la tierra de Canaàn la tierra de la promesa. Allì, el pueblo florece, pero, vuelve a la desobediencia entonces Dios da una sentencia: “Te llamarè a celos con otro pueblo que no es mi pueblo, porque harè un Nuevo Pacto” (vea Jeremìas 31:1 y 31). En ese Nuevo Pacto, Dios promete un Redentor, pero ahora, ya no solamente para esa gran nación (Israel) sino para todo el mundo y quien crea en èl (El Redentor) será salvo.


viernes, 17 de febrero de 2017

¿Por què perdiò el sueño Saùl?

“Y el Espìritu de Dios se apartò de Saùl”.
(1ª Samuel 16:14).

Uno de los muchos privilegios y delicias que el ser humano puede gozar es el dormir bien y suficiente. Cuando una persona no duerme bien y suficiente se descompone material y espiritualmente. Entonces es bueno conocer algunos de los motivos que nos hacen perder el sueño.

Materialmente sabemos que a algunas personas el tomar ciertas bebidas (café, tè, etc.) o el ingerir algunos alimentos (carnes, mariscos, etc) les altera su digestión, y por ello, pierden el sueño. En esos casos basta con no hacerlo y se soluciona el problema. Ahora bien, desde el punto espiritual difiere un poco.  Dios nos ha prometido que si confiamos en èl; si nos ponemos en sus manos, entonces dormiremos tranquilos. ¿Què, entonces, es lo que nos quita el sueño en lo espiritual? Pues el no “confiar” en Dios, cuando somos nosotros los que queremos solucionar los problemas en lugar de preguntarle a èl, què, còmo y cuàndo tenemos que hacer o decir algo.  En Deuteronomio 28, Dios nos dice que si “obedecemos” en lo que èl nos dice, entonces “todas” las bendiciones estarán de nuestro lado, el dormir bien es una bendiciòn. ¿Què tenemos que hacer para no perder esa bendiciòn? Pues simplemente “obedecer” lo que èl nos dice. Quizàs el ejemplo màs claro de la pèrdida de la paz y el sueño, lo vemos en el rey Saùl, quien por su “desobediencia, negaciones y justificaciones” (vea 1ª Samuel 15:3,9,20) obligò a Dios a “apartar” su Espiritu de èl. A la luz del caso de Saùl, tenemos que comprender que delante de Dios no caben las excusas ni los pretextos.


jueves, 16 de febrero de 2017

Vasijas en manos del alfarero.

“Asì que, volvió a hacer otra vasija, hasta que quedó bien”.
(Jeremìas 18:4).

El Espìritu de Dios llevò a uno de los profetas mayores, Jeremìas, a describir y dejar por escrito una pequeña parábola. La misma nos ejemplifica lo que el hombre es en las manos de Dios, un puñado de barro con el cuàl èl forma lo que se le viene en gana.

Y lo describe de la siguiente manera: “Pero la vasija que estaba modelando se le deshizo en las manos; asì que volvió a hacer otra vasija, hasta que le pareció que había quedado bien”. Dios, cuando nos habla en el libro de Jeremìas nos està diciendo que: Cuando todas las penas, angustias y limitaciones que el hombre pasa lo “derrumban”, entonces es cuando èl “actùa”, pues es cuando realmente comprendemos que nuestra dependencia debe ser de èl, y no de nuestras fuerzas, inteligencia o capacidades. Allì, es cuando nos hace nuevas vasijas, porque muy a pesar de nuestras debilidades, formamos parte del “Plan perfecto y eterno” de Dios. En algunos dura poco tiempo; en otros un poco màs; y en los que somos necios o duros dura muchos pero muchos años. Sin embargo, para todos es un tiempo de preparación y maduración, para luego mandarnos a ayudar a otros. Todo tiene un precio, y asì como es el precio es lo que recibimos a cambio. En lo espiritual también funciona de la misma manera, cada Ministerio poderoso tiene un precio alto.
  


miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Que un muerto entierre a otro muerto?

“Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre”.
(Mateo 8:21).

¿Còmo es posible que un muerto entierre a otro muerto? ¿No se supone que un muerto ya està imposibilitado de cualquier acción? Exacto. Pero, eso es desde el punto de vista humano. Desde el punto de vista de Dios, muerto es todo aquèl que no ha recibido a Cristo en su corazón… aunque estè caminando, eso es lo que Cristo le hace entender a Nicodemo cuando le dice: “Te es necesario nacer de nuevo” en Juan 3:3-4.

En la “emociòn”, en la “euforia”, en la “efervescencia” de los milagros y lo atrayente de lo sobrenatural, un judío, le dice a Cristo, Maestro… déjame que vaya y entierre a mi padre y entonces te sigo. Cristo responde: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”. Lecciones, primera: Cuando no hemos sabido nada de Cristo, y de pronto, tenemos una experiencia que consideramos sobrenatural, la emoción, la euforia, la efervescencia del momento nos hace dar exclamaciones espontaneas que no meditamos. Segunda: Cristo jamàs engaña a nadie, èl ya le había dicho a otro de sus discípulos (verso anterior, maestro de la Ley por cierto), que, seguirle no es un camino de rosas como muchos creen. Tercera: Muerto, para Dios, no es alguien que estè inerte y frìo en una tumba, sino alguien que aùn caminando està frìo e inerte en el espíritu. Cuarta: Cristo, aunque nos ofrece ser reyes en su reino, jamàs prometió riquezas, lugares de eminencia, títulos honoríficos, ni bonanza alguna a sus seguidores, y menos, a todos aquellos que de una u otra forma llegàramos a fungir como sus ministros. Quinta: Todo galardón que Cristo ofreció en el sentido de “una prosperidad continua” fue para después de èsta vida. Lo que sì nos ofreció fue “la bendición” de su presencia, y, que nunca nos faltarìa nada de lo esencial, comida y vestido. Ademàs que todo lo buen que gozáramos no traerìa consigo tristeza ni angustia alguna (Proverbios 10:22).  No seamos muertos que caminen.



martes, 14 de febrero de 2017

Un sòlo cuerpo.

“Dios colocò cada parte del cuerpo como mejor le pareció”.
(1ª Corintios 12:18).

Hace unos días explicábamos còmo en una empresa existe una cadena de mando, lo que los expertos llaman un “organigrama”, en el cuàl se nos explica quièn manda a quièn. Y, veìamos que por encima de todos ellos està el dueño de la empresa. Dios, fundador de su Iglesia funciona en lo espiritual de la misma manera, veamos.

Se nos explica que la Iglesia es como un cuerpo, y que ese cuerpo tiene muchos miembros, todos ellos colocados “como a Dios mejor le pareció”. Fue Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo cuando estuvo físicamente sobre la faz de la tierra, que creò los cinco ministerios que han de llevar a la Iglesia a la presencia de Dios. En el libro de Efesios (4:11) vemos esos cinco ministerios. El Apòstol funda las Iglesia; el Profeta la orienta; el Evangelista muestra el camino; el Pastor es quien las cuida; y, el Maestro quien las instruye. No tiene buenos resultados espirituales aquèl que trata de suplantar alguno de esos oficios. A parte de ello, entre las ovejas se tienen dones y talentos los cuales ayudan a hacernos la vida mucho màs comprensible, ya que, entendemos los propósitos de Dios para nuestras vidas, situación que no sucede con la gran mayoría de personas fuera de la Iglesia. Es por ello que, a pesar que dentro de la Iglesia vemos casi los mismos problemas que fuera de ella, las soluciones tienen, generalmente, diferentes resultados. Pero, insistimos, sì necesitamos que cada parte funcione bajo el orden y la obediencia divina, pues de lo contrario no serán efectivas.     


lunes, 13 de febrero de 2017

¿Sòlo porque no ha sucedido, no sucederà?

“Porque èste mundo en su forma actual, està por desaparecer”.
(1ª Corintios 7:31).

El profeta mayor, Isaìas, en el capìtulo 66 y verso 16 cerca de 700 años antes de Cristo, nos anunciaba la destrucción del mundo tal y como lo conocemos hoy, pero ya no por medio de agua sino por medio de fuego, como lo hiciera con Sodoma y  Gomorra.


Muchos son hoy los predicadores que hablan acerca del final de los tiempos, y casi ninguno les cree. Es comprensible que la gente del mundo no lo haga porque està afanada en sus quehaceres diarios, pero lo delicado es que hay creyentes que tampoco lo creen. El Apòstol Pablo, anunciaba también que el juicio a la tierra estaba cerca, y, como han pasado otros 2000 años desde que lo dijo y sigue sin suceder, entonces se tiende a pensar que no sucederà. Si algo tenemos que tener claro es que los tiempos del hombre no son los tiempos de Dios. Primero que todo hemos de entender que el tiempo solamente existe para el hombre y no para Dios, pues el tiempo es definido espiritualmente como un pequeño paréntesis entre dos eternidades. Luego, hemos de entender que la eternidad no la podemos definir, pues es un tiempo infinito antes de nosotros y otro tiempo infinito después de nosotros. Ahora bien, como decíamos, solamente porque no ha sucedido no quiere decir que no sucederà, y no debemos olvidar la exhortación que el Apòstol hizo en su momento: “Lo que quiero decir, hermanos, es que nos queda poco tiempo”. Imagìnese usted que si el Apòstol decía hace 2000 años que quedaba poco tiempo, cuànto podrá quedarnos hoy. Por lo tanto, la única forma que tenemos de redimir nuestro tiempo es pasando todos los momentos que podamos a los pies de Cristo, para que nos haga saber què quiere, còmo lo quiere y en dònde lo quiere, y pedir gracia para obedecerle lo màs pronto posible.

viernes, 10 de febrero de 2017

¿Para què?

¿Para què?
“Y a Dios, El Señor, pertenece el librarnos de la muerte”
(Salmo 68:20b).

Estamos viviendo tiempos duros en muchos sentidos, corrupción, avaricia, engaño, mentira, crisis económica, desempleo, frustraciones y decepciones por todos lados. Y, en cada situación tendemos a pensar y preguntarnos a nosotros mismos o a Dios, materialmente: ¿Por què a mì?, cuando la pregunta vista desde el punto espiritual sería: Señor ¿Para què a mì?

Todos nos hemos sentido víctimas en algún momento de nuestra vida. Hasta hemos tenido pensamientos de que lo que nos està sucediendo es injusto, pues, mientras màs nos metemos en los caminos de Dios… peor pareciera irnos; mientras que, al vecino que no le interesan las cosas de Dios “pareciera” que le va bien y en todo. Es por la simple y sencilla razón que no hemos entendido los “propósitos” de Dios. Como alguien dijo: “Queremos tener diferentes resultados haciendo lo mismo que hemos estado haciendo”. Si la premisa es que: “Al saltar dos gradas a la vez me caigo”, entonces para dejar de caerme tengo que hacer algo diferente, o sea, al menos no saltar las dos gradas sino sòlo una. Por simple lógica, si la situación en que estamos no es cómoda pero seguimos haciendo lo mismo, nunca dejarà de ser cómoda, pensar que nuestra solución viene en manos de terceras personas es iluso. Pero, cuando entendemos los “propósitos” de Dios, estamos bajo una nueva premisa. Y entonces logramos visualizar que tenemos lecciones que aprender, pues no solamente son importantes para nosotros y nuestra familia sino también para las personas que nos rodean, o, en caso de llegar a tener un liderazgo, para las personas que estèn bajo nuestra tutela. La solución que Dios ha encontrado es utilizar “siempre” un sufrimiento, una angustia, una molestia, algo desagradable a nuestros ojos. Los patriarcas sufrieron, los profetas sufrieron, Cristo sufrió, los discípulos sufrieron…. La pregunta del millón es ¿Quiènes somos nosotros para no sufrir, si queremos seguir por los caminos que ellos tomaron?


jueves, 9 de febrero de 2017

Las Trìadas en la escritura (Parte Final)


 “Inmaduros… les dì leche porque no podían asimilar alimento duro”.
(1ª Corintios 3:1-2).

Què làstima y què desperdicio que pasemos muchos años en el Señor, pero que nuestro crecimiento se haya estancado. ¿Què maravillas se perdieron los creyentes residentes en Corinto?  Y quizás también nosotros, si, entre los otros escritos del Apòstol no quedó plasmado.

Es aquí en donde entra la enseñanza final de las Trìadas (grupos armònicos de tres) en la escritura. El mismo Apòstol Pablo, que escribiera lo anterior también escribió lo siguiente: “Corran para obtener el galardón”. ¿Cuàl es ese galardón?  “La estatura del varòn perfecto” (Efesios 4:13); Cristo formado en nosotros (Colosenses 1:27). El Apòstol Pablo nos exhorta a que la caminata del creyente es dura pero que Cristo nos fortalece en todo (Filipenses 4:13, ver el contexto no sòlo el texto); nos enseña que por muchas tribulaciones es necesario que entremos al reino de los cielos (Hechos 14:22). Y al final de sus días nos dice: “He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; por eso, me està guardada la corona de justicia… el galardòn” (2ª Timoteo 4:7-8). La pregunta es: ¿Para què esforzarse tanto si todos estaremos en el mismo lugar en el cielo?  Pues la respuesta la dan las Trìadas: Vale la pena el esfuerzo porque no estaremos en el mismo lugar. O, ¿Creerìa usted en un Dios justo y que proclama justicia si por toda la eternidad el Apòstol Pablo estuviera sentado al lado del ladròn de la cruz, quièn, no hizo màs que creer en Cristo? ¡Imposible! Porque si eso fuera asì, entonces cabe la otra pregunta: ¿Para què nos exhorta a que nos esforcemos en la carrera, si al final a todos nos van a dar el mismo galardón?. Ahora bien, No es por conocimiento; no es por el puesto que tengamos en la Iglesia; no es por el tiempo dedicado, ni siquiera, dice el Apostol, por lo mucho que compartamos nuestra riqueza que lograremos mejores puestos en èsta carrera… será UNICA Y EXCLUSIVAMENTE, de cuànto tiempo pasemos postrados a los pies de Cristo, con el fin de escuchar què es lo que desea que hagamos para que cuando èl venga, nos encuentre haciendo eso (Mateo 24:46) y pueda declarar de nosotros: “fieles y bienaventurados son èstos”. Claro que implica también, en un segundo tèrmino servir, dar, proveer, y entregarse a los demás.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Las Trìadas en las escrituras (Parte Uno).

“Hagàmos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.
(Gènesis 1:26).

Trìada, es un conjunto de tres elementos especialmente “vinculados” entre sì. Por ejemplo, en música actualmente se utiliza para denominar asì a tres notas puestas “armònicamente” las cuales forman un acorde.

Curiosamente, Dios utiliza por toda la escritura el ejemplo de las trìadas. Y lo hace precisamente para mostrarnos los “vínculos” y las “armonías” que existen entre los seres humanos y èl. La primera mención que se hace acaso de una trìada, està Gènesis 1:26: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Dios Padre, el Hijo y el Espìritu Santo) (vea Juan 1:1-5), èsta trìada nos muestra la primera relaciòn de Dios con el hombre, su creación. Luego vemos una segunda trìada en Noè, quien tuvo tres hijos que repoblaron la tierra, lo cuàl nos muestra el cumplimiento del mandato dado a Adàn, multiplíquense y sojuzguen la tierra. Màs tarde se menciona otra trìada en el Tabernáculo del desierto que tenía tres àreas: el Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santìsimo. Al atrio podían entrar todos, al Lugar Santo sòlo los sacerdotes, pero al Lugar Santìsimo solamente el Sumo Sacerdote. Êsta última trìada està directamente relacionado con lo que El Apòstol Juan nos lo explica de la siguiente manera: dentro de la Iglesia hay niños, jóvenes y padres espirituales (1ª Juan 2:12-14). Y quizàs ahora entenderemos mejor la parábola de los frutos que Cristo predicò: Del 30, del 60 y del 100 por uno. Estos resultados no son los mismos que 30%, 60% y 100%. Pues aquí lo que Dios hace es mucho màs grande que hacernos dar el 100% de algo, que sería otro 100%. El lo que hace es que de cada 1 el saca 100. Asì, no es lo mismo meter 100 dòlares al banco y que nos den otros 100, a que nos 100 por cada uno que metamos, pues en los primeros 10 ya tendríamos 1,000.


martes, 7 de febrero de 2017

Dios borrò.

“Dios borrò de la faz de la tierra a todo ser viviente”.
(Gènesis 7:23).

Quienes quieren encontrar motivos para no acercarse a Dios los encuentran. Son incontables quienes dicen que si Dios es bueno, entonces es incapaz de matar a alguien o de condenarlo a un infierno eterno. En conclusión, el cielo y el infierno son un invento de gentes que quieren manipular a los demás metiéndolos en miedo de una eternidad falsa.


Entendemos que Dios es bueno y que en èl no se encuentra ninguna maldad, pero, èl le ha establecido normas de conducta a los seres humanos, y, el cumplimiento o incumplimiento de dichas normas tiene una consecuencia. Dicha consecuencia està directamente relacionada a nuestras acciones. Ponemos un ejemplo, si usted fuera el director de un colegio en el cuàl hay un alumno dedicado y uno fastidioso, preguntamos: ¿A quièn se le da la banda de excelencia y a quièn se le castiga?. Si usted tiene una empresa o negocio, y tiene un empleado responsable y honesto, y a la par tiene uno indisciplinado y deshonesto, preguntamos: ¿A quièn conserva y a quièn despide? La lógica nos da las respuestas, y usted, como director del colegio o como dueño de la empresa no es una persona mala por corregir o por premiar a quien se lo ha ganado. Pues en el caso del cumplimiento de las normas de Dios es lo mismo. Nadie puede decir que Dios es injusto puesto que lo único que està haciendo es dando la recompensa o el castigo a quien se los ha ganado. Noè fue sujeto a Dios y se salvò en el Diluvio, pero el mundo fue condenado por su maldad, asì de simple. Dios, ha prometido que aùn falta un juicio similar a ese. Salomòn en el libro de Eclesiastès nos enseña que nada nuevo hay bajo el sol, y que, lo que ya pasò… volverá a pasar.  

lunes, 6 de febrero de 2017

Colaboradores... no dueños.

“Nosotros somos colaboradores al servicio de Dios”.
(1ª Corintios 3:9).

Toda empresa tiene una pirámide o cadena de mando, a la cuàl los expertos le llaman “organigrama”. Allì se plasma en papel y tinta lo que la realidad de la empresa muestra: “Quiènes tienen el poder de mando y quiènes son los mandados”, los que hemos tenido la oportunidad de trabajar en una empresa mediana o grande lo sabemos. Pero, a no ser que estè incluido dentro del organigrama, por encima de todos ellos està el dueño, el propietario, el creador de la empresa.

Asì es también en el ámbito de la Iglesia, existe un líder, un pastor, un consejo de ancianos, ujieres y demás servidores, pero, por encima de todos ellos està el dueño, el propietario, el creador de la empresa que es Dios. En toda empresa, se hace lo que el dueño dice, le parezca a quien le parezca, y, sean positivas o negativas las consecuencias. En el momento en que alguien de la cadena piramidal no siga esas instrucciones, simplemente estarà en problemas èl y quizás hasta la empresa misma. En la iglesia de Dios es exactamente lo mismo, por ello es indispensable que el líder, el pastor, el concejo de ancianos, los ujieres y hasta los màs pequeños servidores, tengamos en mente que: “Somos tan sòlo colaboradores al servicio de Dios;  que somos el caldo de cultivo en el campo espiritual; y ayudamos a construir el edificio de Dios... no el nuestro”, pues de lo contrario estaríamos en problemas nosotros, y podemos llevar a las ovejas arrastradas juntamente con nosotros. Si èsta premisa se cumple (nos referimos a la sujeción a Dios), tendremos y llegaremos a ser líderes que sepan llevar a las ovejas de nuestro Señor a su final y feliz destino. Seràn y seremos líderes que estaremos postrados a los pies de Cristo para recibir directrices de los cielos y no presentimientos ni ideas humanas. Seràn y seremos líderes que buscan la gloria de Dios y no la propia. Seràn y seremos líderes ùtiles a los cuales el Señor en su venida podrá decir: “Bienaventurado y fiel es èste, que cuando vine, lo encontrè haciendo lo que le mandè hacer. (Mateo 24:46).  



viernes, 3 de febrero de 2017

Los lìmites.

“No traspases los lìmites antiguos”.
(Proverbios 22:28).

La palabra “Lìmite” viene del romano “Limes” cuyo significado es: “Separar territorios”. Todas las naciones del mundo tienen un lìmite territorial, lo que implica hasta dònde llega esa nación. Toda persona en una empresa tiene un lìmite de autoridad, lo que implica hasta dònde y a quiènes puede abarcar con sus òrdenes. Todas personas tenemos un lìmite de ética, moral y urbanidad, lo que nos dice hasta dònde nos es permitido llegar con las demás personas y sus pertenencias.

En lo espiritual Dios no se aparta para nada de èste pensamiento, cuando nosotros estudiamos la historia del pueblo de Dios, Israel; y màs tarde la historia de la Iglesia, vemos que también existe un patrón de “Lìmites ordenados divinamente”. Fue por ello que el pueblo de Israel fue dividió en Tribus, pues cada tribu tenía un atributo especial, el cuàl, por supuesto, no podía ni debía ser traspasado por sus congéneres. Asì, la Tribu de Judà, era la encargada de la alabanza; pero la de Levì, era la encargada del sacerdocio. Cualquièr traspaso de “lìmites” podría llegar incluso a implicar la muerte física.  Ahora bien, es increíble y altamente peligroso lo que vemos hoy en las congregaciones, no asì en la Iglesia, pues muchos son los líderes que quieren hacer de todo con tal de llenar sus templos, pero no miden las consecuencias de ello… la posible muerte espiritual. No es atributo de todos los líderes hacer toda clase de actividades en la Iglesia, precisamente por ello es que para servir al Señor tiene que haber habido primeramente un “Llamamiento”, pues en èl, se nos dice “cuàl” es nuestra misión. Debe haber habido también un tiempo de “Preparaciòn”, pues nadie puede guiar a otro si no sabe a dònde llevarle.  En tercer lugar, y lo vemos en la vida de los grandes Apòstoles, debe haber habido una “Prueba, de la cuàl se salió aprobado”. Y, en último lugar, y no por ello menos importante, està el “Tiempo”, nada vamos a lograr nada si no esperamos el tiempo de Dios. Las congregaciones son un lugar de “entretenimiento”, pero la Iglesia de Jesucristo es un lugar de “preparación y afirmación” para cuando llegue el tiempo indicado de Dios.


jueves, 2 de febrero de 2017

Libertad, no libertinaje.

“Donde està el Espìritu de Dios, hay libertad”
(2ª Corintios 3:17).

Debido a las atrocidades que se vieron en la Segunda Guerra Mundial por el partido Nazi de Adolfo Hitler, la Organizaciòn de las Naciones Unidas decidió, terminada èsta, tomar cartas en el asunto para que los derechos de ningún otro pueblo fueran vulnerados al grado que lo fueron los del pueblo Judìo. Asì, en diciembre de 1948, se decide hacer una reuniòn en la cuàl se declaran los que “debieran” ser “Los Derechos Humanos”.


De los 30 artìculos primeros el que nos interesa hoy es el número 1: “Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos”. En otras palabras, ningún pueblo, como lo hacìan en la antigüedad, puede ni debe tratar de subyugar a otro en ninguna manera, y, por consiguiente y lógica, ningún ser humano puede o debe hacer lo mismo con sus semejantes. Lamentablemente, vemos horrorizados e impotentes que los pueblos grandes siguen subyugando a los pueblos pequeños, solamente que ahora de una manera màs sofisticada, pues lo hacen con manipuleos económicos, conspiraciones políticas y en casos extremos manipulando fuerzas internas. Sin embargo, hay una esperanza, pues Dios ha prometido a todos aquellos que crean en el sacrificio de su Hijo, que donde ellos estèn su Santo Espìritu les darà libertad (no libertinaje) no importando las circunstancias. Que los hijos de Dios pasaràn casi los mismos problemas o dificultades que los impíos, es cierto, pero la diferencia es que al igual que en el caso de Noè, quien también pasò el Diluvio como todo el mundo, ellos estarán viendo la mano de Dios en medio de la tormenta. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Atribulado?

“Es necesario que por muchas tribulaciones entremos al reino de los cielos”
(Hechos 14:22).

Sabemos de tantas personas que en el ardor de la fe declaran: “Es que mi mejor deseo es ya dejar èstas cargas materiales y dedicarme a predicar la palabra de Dios, Dios sabe que ese es el deseo de mi corazón”. Ahora bien, preguntamos ¿Practica un mèdico la medicina oficialmente sin haber ganado sus estudios? ¿Puede un abogado firmar una escritura legal sin haber obtenido el título?

En lo personal hemos denominado a la doctrina de paz, poder y prosperidad como satánica, reconocemos que Dios desea lo mejor y tiene lo mejor para sus hijos, pero todo tiene un precio, y la doctrina de paz, poder y prosperidad descarta pagar ese precio. Una persona no puede ni debe dedicarse a predicar la palabra de Dios sin cumplir con varias características: Primero, tener un llamamiento (que es palpable en nuestra vida pues es como un fuego interno que no nos permite pensar en hacer otra actividad); segundo, si antes no ha podido sobrellevar las cargas, las penas, las angustias y las limitaciones materiales. Dios nunca va a utilizar personas que no han sido “probadas y aprobadas”. El sufrimiento o el padecimiento son parte del “pensum” del creyente. Si no soportamos las pequeñas cargas de èste mundo, no estaremos capacitados para sobrellevar las espirituales que son màs pesadas. Cuando pensamos en palabras de exhortación, pensamos en palabras bonitas, adornadas, positivas, pero, mire usted còmo el Apòstol Pablo “exhorta” a seguir adelante, no a simples y sencillos creyentes, sino a los “discípulos”: “Es necesario, que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. ¿Estàmos atribulados? Si es asì, y nuestro deseo ardiente es predicar el evangelio… entonces vamos por buen camino.


martes, 31 de enero de 2017

¿Por què predicamos el evangelio?

“No es que intentemos imponerles la fe”.
(1ª Timoteo 1:24).

Los postres es raro que no le gusten a alguien, a unos el helado de vainilla a otros el de chocolate; a muchos el pastel tres leches, el invertido de piña o el de fresas con crema. El punto es èste, que cada quien recomienda que prueben lo que a èl le trae “tanto” deleite, no que quiera  “imponer” el gusto sino simplemente que disfruten.


Esa es precisamente la razón por la cuàl nosotros predicamos el evangelio. Alguien se preguntarà, pero què insistencia tiene èste fulano con querer meterme en la cabeza “sus creencias”. Bueno la razón la da el Apòstol Pablo en la segunda carta que le escribiera a los creyentes de Corinto: “No es que intentemos imponerles la fe, sino que deseamos contribuir a la alegría de ustedes” (vea 1:24). Sì, esa es la verdadera razón, el gozo, la alegría, el contentamiento que nos ha dado la palabra de Dios a nosotros, quisiéramos que todo el mundo la tuviera, al fin y al cabo ¿acaso no fue por eso que vino Cristo a morir? Que por llegar a creer la palabra de Dios no me voy a enfermar; que por creer la palabra de Dios no voy a tener penas económicas; que por creer la palabra de Dios no voy a tener tiempos de frustración, decepción o traiciones…. ¡NO!  El punto es que quizás vivirè esos mismos momentos que vive cualquiera, pero la diferencia será la “esperanza de auxilio” que guardarè sabiendo que hay un Dios que permite esas situaciones en mi vida con un “propósito”, y que ese propósito siempre será para bien. Y, realmente hay diferencia entre pasar uno sòlo esas situaciones a pasarlas de la mano de Dios. Esa es la idea; ese el el motivo; es el propósito por el cuàl nosotros predicamos el evangelio. No tenemos ningún interés oculto ni personal en ello, simplemente hemos sido llamados a compartir èste mensaje sabiendo que la recompensa viene de Dios y no de los hombres. 

lunes, 30 de enero de 2017

Dura tarea es èsta.

“No reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como si fuera tu padre”.
(1ª Timoteo 5:1).

Si no tenemos de cerca una relación personal, diaria e ìntima con Dios, no podremos comprender còmo el Espìritu de Dios se mueve entre sus filas; es màs, muchas veces ni siquiera quienes tenemos esa intimidad diaria con Dios lo entendemos. La oración diaria y disciplinada en un aposento propio es la que nos va abriendo nuestro entendimiento para hacer lo que tenemos que hacer, y para decir lo que tenemos que decir, aùn y cuando en ocasiones erremos. Es la forma como el yo de la carne, va cediendo terreno al yo del espíritu.

Asì, uno de los puntos en los que es bastante difícil discernir el Espìritu, es en la corrección a los mayores. En lo secular es complicado ya no digamos hacerlo en lo espiritual. La escritura nos enseña còmo hacer la corrección a los padres o ancianos. Corregir viene de la palabra griega “epiplesso” que significa “reprender”. Ahora bien, asì como las escrituras nos enseñan que no sòlo podemos sino que también tenemos todo el derecho y la obligaciòn de “reprender o corregir” a nuestros padres o ancianos, también es cierto que nos llama a “no” hacerlo con “dureza o falta de respeto”. Sino que lo hagamos con amor, con cuidado y sobre todo sin ofender su dignidad. A un padre o anciano no se le regaña, se le habla en forma de consejo; a un padre o anciano no se le avergüenza, se le habla en privado; a un padre o anciano no se le expone, se le guarda. Asì es la forma como Dios desea que, cuando sea necesario, oportuno y sobre todo autorizado por èl, corrijamos a nuestros padres o ancianos. Quedarnos callados cuando vemos errores en nuestros padres o ancianos es peligroso tanto para la familia natural como para la espiritual, pues todos tomamos ejemplo de nuestros superiores, o peor aùn, seguimos las directrices que ellos nos muestran. Dura tarea es èsta, pero si se hace con la guía y aprobación de Dios funciona. Ahora bien, debemos entender que nosotros también somos padres o ancianos dentro de los nuestros, y que por lo tanto, no podemos ni debemos tomar como una falta de respeto la correcciòn, pues de lo  contrario seremos corregidos por Dios, pero en ese caso nos traerà mucho màs oprobio. Con razón el Apòstol Santiago también advierte: “No os hagáis maestros muchos de vosotros”.


viernes, 27 de enero de 2017

La honra.

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”.
(Efesios 6:2).

Cuando somos jóvenes, si no hemos tenido el privilegio de tener ancestros que nos instruyan, generalmente tendemos a menospreciar a los ancianos. Pero quienes hemos tenido esa fortuna, realmente debemos estar agradecidos con Dios por ello.

Quienes amamos la naturaleza y a los animales, en alguna ocasión hemos leído o escuchado lo que los animales aprecian a sus congéneres màs viejos. Acaso el ejemplo clásico es el de los elefantes, el cuàl hemos compartido en otras oportunidades, pero que quizás valga la repetición. La manada de elefantes siempre es guiàda por la elefanta màs anciana, la subsistencia de toda la manada depende de la forma en que ella decida, instruya y actùe con los conocimientos adquiridos por décadas. Es ella quien recuerda los senderos menos peligrosos; es ella quien recuerda los pastizales màs lejanos; es ella quien recuerda todas y cada una de las fuentes de agua, tanto en tiempos normales como en tiempos de sequìas. Es por ello que es altamente apreciada por toda la manada. Dios, nos instruye a que apreciemos a nuestros ancianos, ellos son, con su amor, experiencia y consejos nuestros mejores guìas. Y, entre los primeros ancianos a los que hemos de honrar están nuestros padres, abuelos y bisabuelos. El Apòstol Pablo nos instruye asì, acerca de ellos: “ Pero si una viuda tiene hijos o nietos, que éstos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios” (1ª Timoteo 5:4). Y sigue diciendo:Si alguna creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas para que no sean una carga a la iglesia; así la iglesia podrá atender a las viudas desamparadas” (verso 16). ¿Existen ancianos en nuestra familia?  En un primero plano, cuidémoslos; y n un segundo plano, estemos agradecidos pues es síntoma de que ha habido cumplimiento del mandamiento.


jueves, 26 de enero de 2017

La dignidad de un salario.

“Señor, no me des ni riquezas ni pobrezas”.
(Proverbios 30:8).

La escritura marca muy bien los parámetros para que una persona que vive para predicar el evangelio, viva del evangelio, pues claramente dice: “El obrero es digno de su salario” (1ª Timoteo 5:18). Y nos enseña también que: “Asì proclamò también el Señor, que los que viven para el evangelio es justo que vivan del evangelio” (1ª Corintios 9:14).

Ahora bien, las normas humanas marcan un salario mínimo para los trabajadores, pero sin querer pecar de socialistas revolucionarios sino màs bien de humanitaristas (personas que se enfocan en el sufrimiento humano), hemos de reconocer que en la actualidad, y en especial en las naciones tercermundistas como las nuestras, ese salario mínimo està muy pero muy por debajo del coste (costo) de la canasta básica para la sobrevivencia familiar. Pero, volviendo al tema que nos interesa, las iglesias debieran tener también un salario pero no mínimo sino uno “decente” para sus líderes. ¿A què nos referimos con “decente”?, pues a uno que les permita vivir sin angustias pero que tampoco sea “sin lìmites”, ya que, aunque nos sea penoso reconocerlo està probado y por mucho, que la gran mayoría de personas que se han alejado de la Iglesia o que no quieren siquiera saber de la Iglesia, lo hacen porque se sienten o han sentido explotadas económicamente.


Dios desea nuestro bienestar económico, seamos líderes o seamos ovejas en una Iglesia, pero para ello es indispensable que seamos buenos y celosos administradores de los recursos que Dios nos da. El Antiguo Pacto, dentro del cuàl una de sus leyes era compartir el diezmo (o sea el 10% de las ganancias) caducò con la muerte de Cristo, vea Hebreos 10:4. Pero, el Nuevo Pacto nos habla que debemos compartir “dàdivas y ofrendas”. Muchos líderes, por intereses ocultos y oscuros siguen predicando el diezmo como parte de un “status” que el mismo Cristo hizo  desaparecer hace dos mil años. Hoy, el Nuevo Pacto, que deja obsoleto y caduco al anterior (La Ley), nos llama a compartir de lo mucho que recibimos para que nuestros hermanos no pasen necesidades, y, en ese sentido, acaso el mejor ejemplo que la escritura nos da de còmo hay que vivir la Iglesia hoy en dìa quedó plasmado en Hechos 4:32 en adelante. Pablo dice que trabajemos, pero no para nuestros deleites, sino para ayudarnos unos a otros.

miércoles, 25 de enero de 2017

Administradores de Dios.


Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”.
(1ª Corintios 4:2).

La administración de la tierra data desde tiempos antiguos, podríamos decir que tuvo dos inicios, el primero en nuestro padre Adàn a quien Dios le diò la tierra para que la dominara y la disfrutara (Gènesis 2:8); y el segundo, en tiempos de nuestro patriarca Noè, cuando ya estaba la sentencia que había que trabajarla para que diera sus frutos, y cuando la codicia de la tierra ya dominaba al hombre, y entre cuyas razones la misma tuvo que ser físicamente dividida (Gènesis 10:32).


Los primeros administradores de la propiedad o de la tierra fueron, según nos menciona la escritura los hijos de Noè cuando repoblaron la tierra. Recordemos que uno de ellos, Cam, fue maldecido por su actitud frente a su padre; de Cam, nace Cus de quien nace Nimrod el hombre màs rico y poderoso de la antigüedad, tan poderoso que fundò las famosas ciudades de Babel y Nìnive dedicadas al mal. Otro hijo de Cam fue Mistrayin, ancestro de otro pueblo aguerrido adversario del pueblo judío, los Filisteos. El tercer hijo de Cam fue Canaàn, ancestro de pueblos enemigos del futuro Israel, Jebuseos y Amorreos; y, el último hijo de Cam fue Fut, de quien no se menciona nada. Pero lo importante es que, èstos fueron los hombres y sus descendencias que habitaron en Sodoma y Gomorra y quienes prostituyeron la tierra (Gènesis 10:19). Provocando el Diluvio Universal con la construcción de la Torre de Babel y la reestructuración posterior de la tierra. Dios había dado al hombre la administración de la tierra, pero el hombre por avaricia y codicia la mal usò, es por ello que el hombre tuvo que reorganizarse para tener normas, reglas y estatutos para su posesión y uso, mismos que nuevamente se han roto otra vez por ambicion y avaricia, ejemplo de ello es el dominio de los Imperios a lo largo de la historia. Ahora bien, Dios le diò al hombre también la administración de su Iglesia, y lamentablemente la historia nos muestra que los mismos errores se cometen espiritualmente que en lo material, es por ello, que Dios està buscando un “remanente” un grupo muy pequeño pero significativo que la administre, pero un     administrador tiene que ser una persona confiable. La pregunta es ¿Nos mira el Señor confiables administrando y sirviendo a su Iglesia o nos mira sirviéndonos de ella?