sábado, 11 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte final).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

El peso de la maldad, la perversidad, el abuso, la injusticia, la infamia (acciones malvadas) del mundo, muy tristemente se ha infiltrado en la casa de Dios, entonces muchas personas han llegado a creer que la Iglesia es un lugar en donde solamente nos engañan para hacernos unos títeres, unos borregos ciegos que solamente hacen lo que se les dice, o peor aùn que hacen de nosotros un botìn.

Hace dos mil años, hubo un grupo muy pequeño de personas que se sentaron a escuchar las enseñanzas de un maestro. Durante tres años y medio no hicieron otra cosa que escucharlo, seguirlo y verlo hacer cosas extraordinarias. Un sòlo maestro, tan sòlo doce seguidores, y además, de los cuales uno… era falso. Sin embargo, le dieron tal testimonio al mundo, que llegaron a decir de ellos ¡Definitivamente, èstos han estado con Jesùs!

La maldad humana hoy a llegado a tal grado de depravación, corrupción y desamor, que es mucho màs fácil tener una “organización de protección de animales” que una “institución para niños huérfanos o abandonados”, pues, tristemente, con muy poco o nada, una persona puede ser acusada de abuso infantil, de secuestro, o de trata de personas por hechos vandálicos que “otros” han cometido. Actos como èstos son los que a muchas personas de buena voluntad y con buenas intenciones, los limitan a hacer tales obras, el por què, pues porque la maldad de esos “otros” ha hecho que nuestro amor se enfrìe. Nuestro reto debe ser cambiar estos conceptos, aùn siendo vasijas imperfectas de barro y en formación, de tal manera que algún dìa alguien pueda decir de nosotros ¡Definitivamente, èste a estado con Jesùs!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 10 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte uno).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

Si damos un vistazo al mundo, a nuestro alrededor, a nuestra familia, y aùn a nuestro propio interior, vemos una tremenda necesidad de la ayuda de Dios. Simultàneamente también vemos a muchos predicadores de la Palabra de Dios por todos lados: radio, televisión, prensa, medios cibernéticos, etc. Pero paralelamente vemos indiferencia de la gente a seguirlo. ¿A què se debe esa indiferencia por la palabra de Dios habiendo tanta necesidad?

Hace tan sòlo unos 50 años la excusa era que todo lo que recibìamos de Dios nos venìa en otro idioma; que la doctrina que recibìamos era muy vaga; que era solamente didáctico pero no experimental, porque era obvio que quienes nos lo impartìan no habían tenido “nunca” una experiencia y una relaciòn personal con Dios, por lo tanto no entendìamos mucho y menos ìbamos a discernìr. Pero hoy, muchos son los predicadores que llevan la palabra en el idioma nativo de cada persona, y muchos son también quienes han tenido una relación personal, intima y diaria con Dios. Pero sin embargo, la indiferencia de muchas personas continùa, repetimos, a pesar de la necesidad. ¿Què es lo que sucede? Cristo, hablando precisamente del final de los tiempos, explicó en Mateo 24:12: “Y, debido a la iniquidad, el amor de muchas personas se enfriarà”. Iniquidad: Maldad, perversidad, abuso, injusticia, infamia (acciones malvadas).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 9 de marzo de 2017

La puntualidad.

“Todo tiene su momento oportuno”
(Eclesiastès 3:1).

El diccionario la define como: “La virtud de coordinarse cronológicamente para desarrollar una actividad en tiempo o antes de tiempo”. Un dominio de la puntualidad, conjuntamente con la planificación, el orden y la disciplina pueden, comercialmente hablando, llevar al éxito o al fracaso a cualquier persona o empresa. ¡En lo espiritual no difiere en lo absoluto!

Dios, que es un ser de puntualidad, buena administración, orden y disciplina, nos da varios ejemplos en la escritura acerca de por què existen triunfadores y del por què existen fracasados (espiritualmente y también en lo material). Imaginemos por un momento que Dios no hubiese tenido puntualidad, orden ni disciplina en la creación, què hubiera sucedido si primero crea al hombre y hasta después el ambiente idóneo para èl… muerte, fracaso. Què hubiera pasado si Dios por falta de puntualidad, orden y disciplina no envía un àngel y un cordero a tiempo frente a Abraham… muerte, fracaso. Què hubiera sucedido si Dios no hubiera sido puntual, ordenado y disciplinado en el Mar Rojo cuando el ejército egipcio perseguía a los israelitas… muerte, fracaso. Una de las grandes virtudes de quienes nos hacemos llamar “creyentes” no solamente “tiene” sino “debe” ser la puntualidad, el orden y la disciplina. Estar puntual a cualquier actividad es decirle a los demás: “Cuenten conmigo… aquí estoy”, pero llegar tarde es una falta al cumplimiento de la palabra ofrecida y faltar el respeto a quienes sì lo hacen, pues quizás puede significar el fracaso en el resultado final.  Y en nuestras vidas “nada” pasa por casualidad ni coincidencia todo es puntual en los planes de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Tiempo de preparaciòn.

“Ese hombre, instrumento escogido es para mì”.
(Hechos 8:15).

Es un hecho establecido que a nadie le gusta el sufrimiento, la limitación económica, la falta de salud, la falta de oportunidades. Sin embargo, todo el trabajo del hombre sobre la faz de la tierra, es precisamente para eso, para evitar vivir ese tipo de situaciones. Y, sin embargo se dan. Pero es màs difícil aùn la aceptación y evitar la frustración y la decepción, cuando a pesar de hacer la lucha esas situaciones nos llegan, y al mismo tiempo, vemos que a quienes no se ocupan de servir a Dios no les llega pero ni por asomo. ¡Cuàntos las hemos vivido!

La solución a ese tipo de situaciones solamente puede venir de Dios, pues por duro que nos parezca, aùn esas “etapas” en nuestra vida están dentro del “Plan perfecto de Dios para nuestros” (Jeremìas 29:11). Referirse a ellas, es fácil; tratar de explicarlas no lo es tanto; y vivirlas, es màs difìcil aùn, pues en su momento parecen eternas, un túnel sin luz al final. Sin embargo, cuando hayamos “contentamiento”, y al decir contentamiento no queremos decir que estemos gozosos o de fiesta en donde no cabe estar gozosos o de fiesta. Sino nos referimos a “rendirnos con el discernimiento que el caso amerita” a los pies del Cristo que murió por nosotros, entonces nos son màs soportables. Por experiencias personales y vistas de cerca podemos expresar, que sean soportables o que terminen pronto: “eso solamente depende de la misericordia de Dios”, pues no salimos de ellas por esfuerzo propio, planes espirituales sesgados, o seudo espirituales, ni mucho menos dejando la vida en un trabajo. Simplemente tenemos què entender que eso es tiempo de preparación y es parte del proceso cuando somos llamados a un ministerio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 6 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte seis y final).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como podemos ver en la parábola del ciego y todo su contexto, todo aquèl que no se doblegaba a los intereses de “èsta” clase sacerdotal, era expulsado de la sinagoga (ver Juan 9:22 y 12:42). Con razón, ahora entendemos por què Cristo no vino a fundar una nueva “religión”; ni tampoco vino a fundar una nueva “sinagoga”; sino vino a fundar una “Iglesia”, que dicho sea de paso, ya estaba profetizada 3,000 años antes que èl (Cristo) naciera (vea Gàlatas 3:8 señalando a Abraham como recipiendario de las “Buenas Nuevas” en Gènesis 22:18). En otras palabras, cuando cualquiera de las religiones que encontremos en la historia nacìeron, el evangelio de la Buenas Nuevas ya era “anciano” comparado con ellas. En donde los nuevos templos ya no son de piedras decoradas, maderas finas, plata ni oro, sino de carne… nosotros.

Hoy, la Iglesia de Dios està siendo “asediada” por movimientos que nada màs sirven para “distraer, entretener y confundir” a los incautos, y muy lamentablemente para “aprovecharse” de ellos hacièndolos mercancia. La doctrina de “paz, poder y prosperidad” es un atractivo que solamente se convierte en realidad para los líderes de oscuras intensiones, cuyo único logro espiritual alcanzado a sido “alejar” a las personas de las Iglesias, y a muchos, hasta de Dios. Aquì, sin duda alguna, cabe el pensamiento de Pedro, en su primera carta 4:17, que dice: “Es necesario que el juicio inicie primeramente por la casa de Dios”, pues muchos (no todos) líderes no han buscado a Dios por lo que èl “es” sino por lo que èl “da”.

Demos gloria a Dios si nuestros líderes (o nosotros si lo somos) no son (o no somos) asì, reconociendo y aceptando que tan sòlo somos vasijas no perfectas en “colaboración” de su obra; demos gloria a Dios si estamos en una Iglesia en donde se nos “guía, instruye y cuida”. Postrèmonos ante Dios en gratitud si quienes nos pastorean son un “remanente” de Dios. Pues aunque nos hemos cansado de oìr su advenimiento y hasta hemos ironizado el tema… vemos ya, muchas señales que “el reloj en el tiempo de Dios” entrò en su última vigilia y està por dar las doce campanadas (Mateo 25:6). Preparèmonos.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa. 

viernes, 3 de marzo de 2017

El reloj de Dios (Parte cinco).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como estaba profetizado, tanto por los profetas mayores como por Zacarìas y Malaquìas, todo lo que estaba anunciado se cumplió “en su tiempo… el tiempo del Señor”. Por eso es tan importante que estudiemos los tiempos de Dios, para poder entenderlos (Los hijos de Isacar entendían eso muy bien, vea 1ª Crònicas 12:32, y eso, les diò autoridad). Quizàs también ahora entendamos mejor las palabras de Cristo en Mateo 24, cuando le hace como “primera” exhortación (al pueblo, no al liderazgo) a estar atentos a que “nadie les engañe en los tiempos del fin… por aquellos que haciéndose llamar ungidos, usan su nombre” (Mateo 24:4-5), y por supuesto, los que en alguna medida participamos de un liderazgo que NO lo hagamos.

Tambièn quizás ahora entendamos el por què “no era el tiempo de la venida” de  Cristo cuando Adàn pecò; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando la humanidad fue destruida en tiempos de Noè; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Abraham recibió la promesa y se formaron dos linajes paralelos; y por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando el reino fue dividido. Simple y sencillamente porque el “tiempo” era cuando la clase sacerdotal tenía que ser desnudada por los “usos y abusos” en el Templo.

Con què base “argumentamos” esto, primero, lo acabamos Cristo advierte que: “Tengamos cuidado que no seamos engañados por aquellos que se llamàndose ungidos usan su nombre”; y segundo, la UNICA vez que vemos en la escritura al Cristo misericordioso ENOJADO es en la “limpieza” que hace del Templo cuando se molesta con los cambistas, que estaban bajo la tutela del sacerdocio (Marcos 11:15-18). Ahora bien, notemos dos situaciones: La primera: Cristo ofreció venir una segunda vez, de la cuàl nos enseño que el “preámbulo” era precisamente èste “mercaderes engañadores” (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21); y la segunda: ¡Què coincidencia!  Que hoy, quienes estàn siendo “mercaderes engañadores” en el templo son otra vez “cierta” clase sacerdotal. Excluìdos un pequeño “remanente” que sì se ocupa de sus ovejas.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 2 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte cuatro).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

La batalla espiritual de la clase sacerdotal en contra de Juan el Bautista y Cristo es notoria desde el principio de los ministerios de ambos. Podemos ver còmo Juan el Bautista està predicando un mensaje de “arrepentimiento” para volver a la verdad, y èste mensaje “ofende” a la clase sacerdotal. Preguntamos: ¿Si eran los ungidos de Dios y se suponía que poseìan la verdad, de què tenìan que arrepentirse; a què verdad tenìan que volverse, y màs importante aùn, por què se ofenden?

Las respuestas nos las dan el mismo Juan Bautista y Cristo. Juan està bautizando en el Jordàn y los Fariseos se acercan a ver què està haciendo Juan. Nòtese que “nunca abrieron su boca” solamente se acercaron a ver (Mateo 3:7), y Juan les declara una sentencia: “Camada de víboras, ¿quièn les dijo que podrían escapar del castigo que viene?” (Lucas 3:7-8 lo podemos comparar con Malaquìas 3:5). Si eran la clase “sacerdotal”; si eran los “guìas” espirituales; si eran los bastiones de la “espiritualidad”; si eran los “encargados” de las cosas sagradas; si eran la “columna vertebral espiritual” del pueblo de Dios; si se supone que eran los “ungidos” de Dios. Preguntamos: ¿A cuenta de què son señalados? 

Es Cristo, quien termina de responder todas esas preguntas. Cuando estudiamos Mateo 23 y lo vemos declarando los “7 ayes” sobre la “hipocresía y los falsos intereses” que tenìan. De esa cuenta también lo vemos dirigiéndose al “pueblo” iniciando su discurso asì: Uno, “Hagan lo que ellos dicen, pero no los imiten en lo que hacen” (23:3); dos, “Siempre buscan su comodidad como muchos honores y lugares de privilegio” (23:6); tres, “Les gustan los títulos y autoproclamarse padres y maestros” (23:9-10). Y, en 6 de los 7 ayes, les dice en su cara “hipócritas” (23:13,15, 16, 23, 25, 27 y 29). La pregunta es ¿Por què, Cristo, al que conocemos como el prototipo del amor y la misericordia es tan confrontatito con “èsta” clase sacerdotal?

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.