(El contexto en la venida de
Cristo).
“Todo tiene su tiempo, todo
tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).
La batalla espiritual de la
clase sacerdotal en contra de Juan el Bautista y Cristo es notoria desde el
principio de los ministerios de ambos. Podemos ver còmo Juan el Bautista està
predicando un mensaje de “arrepentimiento” para volver a la verdad, y èste
mensaje “ofende” a la clase sacerdotal. Preguntamos: ¿Si eran los ungidos de
Dios y se suponía que poseìan la verdad, de què tenìan que arrepentirse; a què
verdad tenìan que volverse, y màs importante aùn, por què se ofenden?
Las respuestas nos las dan
el mismo Juan Bautista y Cristo. Juan està bautizando en el Jordàn y los
Fariseos se acercan a ver què està haciendo Juan. Nòtese que “nunca abrieron su
boca” solamente se acercaron a ver (Mateo 3:7), y Juan les declara una
sentencia: “Camada de víboras, ¿quièn les dijo que podrían escapar del castigo
que viene?” (Lucas 3:7-8 lo podemos comparar con Malaquìas 3:5). Si eran la
clase “sacerdotal”; si eran los “guìas” espirituales; si eran los bastiones de
la “espiritualidad”; si eran los “encargados” de las cosas sagradas; si eran la
“columna vertebral espiritual” del pueblo de Dios; si se supone que eran los
“ungidos” de Dios. Preguntamos: ¿A cuenta de què son señalados?
Es Cristo, quien termina de
responder todas esas preguntas. Cuando estudiamos Mateo 23 y lo vemos
declarando los “7 ayes” sobre la “hipocresía y los falsos intereses” que
tenìan. De esa cuenta también lo vemos dirigiéndose al “pueblo” iniciando su
discurso asì: Uno, “Hagan lo que ellos dicen, pero no los imiten en lo que
hacen” (23:3); dos, “Siempre buscan su comodidad como muchos honores y lugares
de privilegio” (23:6); tres, “Les gustan los títulos y autoproclamarse padres y
maestros” (23:9-10). Y, en 6 de los 7 ayes, les dice en su cara “hipócritas”
(23:13,15, 16, 23, 25, 27 y 29). La pregunta es ¿Por què, Cristo, al que
conocemos como el prototipo del amor y la misericordia es tan confrontatito con
“èsta” clase sacerdotal?
*Señor, danos un honesto
celo por tu casa.
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