(El contexto en la venida de
Cristo).
“Todo tiene su tiempo, todo
tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).
Cuando en el año 1,000 antes
de Cristo, el Reino de Israel se dividió políticamente también hubo desorden en
lo religioso. De esa cuenta vemos en tiempos de Esdras y Nehemìas que los
Escribas (aproximadamente 500 años antes de Cristo). Toman una relevancia muy
especial y sobre todo muy especializada, pues no quieren que ese desorden
espiritual o religioso se vuelva a repetir por lo que se vuelven extremadamente
cuidadosos al copiar la Ley. Recordemos que se llamaban “Escribas” porque
precisamente ese era su oficio “escribir o transcribir la Ley que estaba en
rollos a papiros”.
Es necesario hacer una
acotación importante de los Escribas, eran màs allegados a los Fariseos (religiosos
comerciantes), clase religiosa que mantenía el mando eclesiàstico judío a la
llegada del Mesìas. Debido a que èstos eran màs conservadores y por lo tanto
guardaban la observancia de La Ley de Moisès y las tradiciones orales màs que
los Saduceos (ricos religioso-polìticos). Paralelamente a èste escenario
tenemos que tener en mente otra situaciòn, vemos a uno de los profetas menores,
Zacarìas, haciendo la siguiente declaraciòn de la gloria que Dios desea para su
pueblo luego del Cautiverio. Uno: “Le doy libertad a mi pueblo pues tengo un
gran celo por èl” (1:14); Dos: “Por lo tanto permitirè que reconstruyan mi
Templo” (1:16); Tres: “Les enviarè un Redentor que llegarà montado en un
pollino” (burrito) (9:9); Cuatro: “Yo los protegerè” (9:15).
*Señor, danos un honesto
celo por tu casa.
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