“Escupiò en el suelo y con el lodo untò sus
ojos”.
(Juan 9:6).
Habìa en Israel (figura de
la Iglesia) un ciego de nacimiento (figura nuestra) al cual Cristo se
encuentra. Los discípulos preguntan ¿Señor, quièn pecò, èste o sus padres?
(figura de los razonamientos humanos). Y la respuesta aùn es vigente, “ninguno”,
solamente es para que “la obra de Dios sea manifestada”. Y, sin que el ciego lo
pida (figura de la misericordia), Cristo procede. Escupe en el suelo y con el
lodo toca los ojos del ciego, y èste, recupera su vista.
Suena asqueroso pensar que
alguien le escupa a uno, pero no cuando “entendemos” que èsto viene de parte de
Dios, porque servirá para que “su gloria sea manifestada en nosotros”. El
relato tiene varias lecciones que darnos. Primera: los fariseos se enojan con
el ciego, pues creen que les està faltando el respeto (verso 18 y 40). Segunda:
se enojan con Cristo, diciendo que no viene de parte de Dios (verso 16 y 29). Tercera:
el resultado es que, al no poder comprender lo que sucede optan por “expulsar”
de la sinagoga al ciego. Todo aquèl que no estaba de acuerdo con sus causas
tenía el mismo fin, “era expulsado de la sinagoga” (vea 9:22 y 12:42, en donde
vemos que muchos por “temor” no hablaban para no ser expulsados), pero sabían
el motivo, afectaba los intereses de los fariseos (vea el verso 31-32). ¿Cuàl
fue el problema de los fariseos? Los fariseos se aferraron a sus creencias y
posición (vea el verso 28-29). Los fariseos al estar “dentro” de la sinagoga no
podían entender que el ciego, desde fuera, viera, supiera y entendiera màs que
ellos de Cristo. Y, a pesar de que el ciego jamàs fue altanero ni manejò
mentira alguna (vea el verso 30) como ellos (vea los verso 31 y 40). Ante la
falta de entendimiento de la verdad que el ciego portaba, los fariseos toman
una defensa, desmerecer el testimonio del ciego: “Tù, que naciste sumido en pecados,
vàs a darnos lecciones”. El ciego se fue de la sinagoga, pero se fue con la
bendición de Cristo, los fariseos se quedaron con su sinagoga, “aferrados” a
sus creencias y a su sistema de vida. Pero la pregunta después de ver el
resultado final es: ¿Quìèn demuestra la historia que era el ciego?
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