martes, 31 de enero de 2017

¿Por què predicamos el evangelio?

“No es que intentemos imponerles la fe”.
(1ª Timoteo 1:24).

Los postres es raro que no le gusten a alguien, a unos el helado de vainilla a otros el de chocolate; a muchos el pastel tres leches, el invertido de piña o el de fresas con crema. El punto es èste, que cada quien recomienda que prueben lo que a èl le trae “tanto” deleite, no que quiera  “imponer” el gusto sino simplemente que disfruten.


Esa es precisamente la razón por la cuàl nosotros predicamos el evangelio. Alguien se preguntarà, pero què insistencia tiene èste fulano con querer meterme en la cabeza “sus creencias”. Bueno la razón la da el Apòstol Pablo en la segunda carta que le escribiera a los creyentes de Corinto: “No es que intentemos imponerles la fe, sino que deseamos contribuir a la alegría de ustedes” (vea 1:24). Sì, esa es la verdadera razón, el gozo, la alegría, el contentamiento que nos ha dado la palabra de Dios a nosotros, quisiéramos que todo el mundo la tuviera, al fin y al cabo ¿acaso no fue por eso que vino Cristo a morir? Que por llegar a creer la palabra de Dios no me voy a enfermar; que por creer la palabra de Dios no voy a tener penas económicas; que por creer la palabra de Dios no voy a tener tiempos de frustración, decepción o traiciones…. ¡NO!  El punto es que quizás vivirè esos mismos momentos que vive cualquiera, pero la diferencia será la “esperanza de auxilio” que guardarè sabiendo que hay un Dios que permite esas situaciones en mi vida con un “propósito”, y que ese propósito siempre será para bien. Y, realmente hay diferencia entre pasar uno sòlo esas situaciones a pasarlas de la mano de Dios. Esa es la idea; ese el el motivo; es el propósito por el cuàl nosotros predicamos el evangelio. No tenemos ningún interés oculto ni personal en ello, simplemente hemos sido llamados a compartir èste mensaje sabiendo que la recompensa viene de Dios y no de los hombres. 

lunes, 30 de enero de 2017

Dura tarea es èsta.

“No reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como si fuera tu padre”.
(1ª Timoteo 5:1).

Si no tenemos de cerca una relación personal, diaria e ìntima con Dios, no podremos comprender còmo el Espìritu de Dios se mueve entre sus filas; es màs, muchas veces ni siquiera quienes tenemos esa intimidad diaria con Dios lo entendemos. La oración diaria y disciplinada en un aposento propio es la que nos va abriendo nuestro entendimiento para hacer lo que tenemos que hacer, y para decir lo que tenemos que decir, aùn y cuando en ocasiones erremos. Es la forma como el yo de la carne, va cediendo terreno al yo del espíritu.

Asì, uno de los puntos en los que es bastante difícil discernir el Espìritu, es en la corrección a los mayores. En lo secular es complicado ya no digamos hacerlo en lo espiritual. La escritura nos enseña còmo hacer la corrección a los padres o ancianos. Corregir viene de la palabra griega “epiplesso” que significa “reprender”. Ahora bien, asì como las escrituras nos enseñan que no sòlo podemos sino que también tenemos todo el derecho y la obligaciòn de “reprender o corregir” a nuestros padres o ancianos, también es cierto que nos llama a “no” hacerlo con “dureza o falta de respeto”. Sino que lo hagamos con amor, con cuidado y sobre todo sin ofender su dignidad. A un padre o anciano no se le regaña, se le habla en forma de consejo; a un padre o anciano no se le avergüenza, se le habla en privado; a un padre o anciano no se le expone, se le guarda. Asì es la forma como Dios desea que, cuando sea necesario, oportuno y sobre todo autorizado por èl, corrijamos a nuestros padres o ancianos. Quedarnos callados cuando vemos errores en nuestros padres o ancianos es peligroso tanto para la familia natural como para la espiritual, pues todos tomamos ejemplo de nuestros superiores, o peor aùn, seguimos las directrices que ellos nos muestran. Dura tarea es èsta, pero si se hace con la guía y aprobación de Dios funciona. Ahora bien, debemos entender que nosotros también somos padres o ancianos dentro de los nuestros, y que por lo tanto, no podemos ni debemos tomar como una falta de respeto la correcciòn, pues de lo  contrario seremos corregidos por Dios, pero en ese caso nos traerà mucho màs oprobio. Con razón el Apòstol Santiago también advierte: “No os hagáis maestros muchos de vosotros”.


viernes, 27 de enero de 2017

La honra.

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”.
(Efesios 6:2).

Cuando somos jóvenes, si no hemos tenido el privilegio de tener ancestros que nos instruyan, generalmente tendemos a menospreciar a los ancianos. Pero quienes hemos tenido esa fortuna, realmente debemos estar agradecidos con Dios por ello.

Quienes amamos la naturaleza y a los animales, en alguna ocasión hemos leído o escuchado lo que los animales aprecian a sus congéneres màs viejos. Acaso el ejemplo clásico es el de los elefantes, el cuàl hemos compartido en otras oportunidades, pero que quizás valga la repetición. La manada de elefantes siempre es guiàda por la elefanta màs anciana, la subsistencia de toda la manada depende de la forma en que ella decida, instruya y actùe con los conocimientos adquiridos por décadas. Es ella quien recuerda los senderos menos peligrosos; es ella quien recuerda los pastizales màs lejanos; es ella quien recuerda todas y cada una de las fuentes de agua, tanto en tiempos normales como en tiempos de sequìas. Es por ello que es altamente apreciada por toda la manada. Dios, nos instruye a que apreciemos a nuestros ancianos, ellos son, con su amor, experiencia y consejos nuestros mejores guìas. Y, entre los primeros ancianos a los que hemos de honrar están nuestros padres, abuelos y bisabuelos. El Apòstol Pablo nos instruye asì, acerca de ellos: “ Pero si una viuda tiene hijos o nietos, que éstos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios” (1ª Timoteo 5:4). Y sigue diciendo:Si alguna creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas para que no sean una carga a la iglesia; así la iglesia podrá atender a las viudas desamparadas” (verso 16). ¿Existen ancianos en nuestra familia?  En un primero plano, cuidémoslos; y n un segundo plano, estemos agradecidos pues es síntoma de que ha habido cumplimiento del mandamiento.


jueves, 26 de enero de 2017

La dignidad de un salario.

“Señor, no me des ni riquezas ni pobrezas”.
(Proverbios 30:8).

La escritura marca muy bien los parámetros para que una persona que vive para predicar el evangelio, viva del evangelio, pues claramente dice: “El obrero es digno de su salario” (1ª Timoteo 5:18). Y nos enseña también que: “Asì proclamò también el Señor, que los que viven para el evangelio es justo que vivan del evangelio” (1ª Corintios 9:14).

Ahora bien, las normas humanas marcan un salario mínimo para los trabajadores, pero sin querer pecar de socialistas revolucionarios sino màs bien de humanitaristas (personas que se enfocan en el sufrimiento humano), hemos de reconocer que en la actualidad, y en especial en las naciones tercermundistas como las nuestras, ese salario mínimo està muy pero muy por debajo del coste (costo) de la canasta básica para la sobrevivencia familiar. Pero, volviendo al tema que nos interesa, las iglesias debieran tener también un salario pero no mínimo sino uno “decente” para sus líderes. ¿A què nos referimos con “decente”?, pues a uno que les permita vivir sin angustias pero que tampoco sea “sin lìmites”, ya que, aunque nos sea penoso reconocerlo està probado y por mucho, que la gran mayoría de personas que se han alejado de la Iglesia o que no quieren siquiera saber de la Iglesia, lo hacen porque se sienten o han sentido explotadas económicamente.


Dios desea nuestro bienestar económico, seamos líderes o seamos ovejas en una Iglesia, pero para ello es indispensable que seamos buenos y celosos administradores de los recursos que Dios nos da. El Antiguo Pacto, dentro del cuàl una de sus leyes era compartir el diezmo (o sea el 10% de las ganancias) caducò con la muerte de Cristo, vea Hebreos 10:4. Pero, el Nuevo Pacto nos habla que debemos compartir “dàdivas y ofrendas”. Muchos líderes, por intereses ocultos y oscuros siguen predicando el diezmo como parte de un “status” que el mismo Cristo hizo  desaparecer hace dos mil años. Hoy, el Nuevo Pacto, que deja obsoleto y caduco al anterior (La Ley), nos llama a compartir de lo mucho que recibimos para que nuestros hermanos no pasen necesidades, y, en ese sentido, acaso el mejor ejemplo que la escritura nos da de còmo hay que vivir la Iglesia hoy en dìa quedó plasmado en Hechos 4:32 en adelante. Pablo dice que trabajemos, pero no para nuestros deleites, sino para ayudarnos unos a otros.

miércoles, 25 de enero de 2017

Administradores de Dios.


Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”.
(1ª Corintios 4:2).

La administración de la tierra data desde tiempos antiguos, podríamos decir que tuvo dos inicios, el primero en nuestro padre Adàn a quien Dios le diò la tierra para que la dominara y la disfrutara (Gènesis 2:8); y el segundo, en tiempos de nuestro patriarca Noè, cuando ya estaba la sentencia que había que trabajarla para que diera sus frutos, y cuando la codicia de la tierra ya dominaba al hombre, y entre cuyas razones la misma tuvo que ser físicamente dividida (Gènesis 10:32).


Los primeros administradores de la propiedad o de la tierra fueron, según nos menciona la escritura los hijos de Noè cuando repoblaron la tierra. Recordemos que uno de ellos, Cam, fue maldecido por su actitud frente a su padre; de Cam, nace Cus de quien nace Nimrod el hombre màs rico y poderoso de la antigüedad, tan poderoso que fundò las famosas ciudades de Babel y Nìnive dedicadas al mal. Otro hijo de Cam fue Mistrayin, ancestro de otro pueblo aguerrido adversario del pueblo judío, los Filisteos. El tercer hijo de Cam fue Canaàn, ancestro de pueblos enemigos del futuro Israel, Jebuseos y Amorreos; y, el último hijo de Cam fue Fut, de quien no se menciona nada. Pero lo importante es que, èstos fueron los hombres y sus descendencias que habitaron en Sodoma y Gomorra y quienes prostituyeron la tierra (Gènesis 10:19). Provocando el Diluvio Universal con la construcción de la Torre de Babel y la reestructuración posterior de la tierra. Dios había dado al hombre la administración de la tierra, pero el hombre por avaricia y codicia la mal usò, es por ello que el hombre tuvo que reorganizarse para tener normas, reglas y estatutos para su posesión y uso, mismos que nuevamente se han roto otra vez por ambicion y avaricia, ejemplo de ello es el dominio de los Imperios a lo largo de la historia. Ahora bien, Dios le diò al hombre también la administración de su Iglesia, y lamentablemente la historia nos muestra que los mismos errores se cometen espiritualmente que en lo material, es por ello, que Dios està buscando un “remanente” un grupo muy pequeño pero significativo que la administre, pero un     administrador tiene que ser una persona confiable. La pregunta es ¿Nos mira el Señor confiables administrando y sirviendo a su Iglesia o nos mira sirviéndonos de ella?   

martes, 24 de enero de 2017

La protecciòn.

Todo padre de familia hoy en dìa busca protecciòn para su gente, pues la situaciòn se ha tornado muy violenta y peligrosa, pero las compañìas de seguridad humana en ocasiones no son muy confiables, pues son ellas mismas quienes cometen los hechos delictivos. Pero Dios nos ofrece toda su protecciòn si lo buscamos y nos depositamos en sus manos. Por ello, lo mejor es buscar a Dios y pedirle en oraciòn que nos guarde èl mismo con sus àngeles.

lunes, 23 de enero de 2017

Con quien YO quiera.

La elecciòn de las personas que conformaràn el pueblo de Dios, segùn nos lo explica el libro de Efesios en su primer capìtulo, no depende del hombre sino depende completamente de Dios. Por ello es que en otra escritura nos dice que: El tendrà misericordia de quien la quiera tener y no la tendrà de quien no quiera.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Por què nos reunimos?

“Y podremos ayudarnos unos a otros…”
(Romanos 1:12).

Pablo, escribió la carta a los creyentes que habitaban en Roma (no a los romanos como su nombre pareciera indicarlo, vea el verso 7). Pues, ante la imposibilidad de poder visitarlos, situación que se le había impedido (vea el verso 10), es urgido por el Espìritu con el motivo de expresarles las razones.

Primero, explicarles el por què es importante reunirse con los hermanos: “ayudarse mutuamente”, en lo material lógicamente pero màs en lo espiritual (vea el verso 12 final) para que la fe no solamente no decaiga sino se acreciente. Y, luego de echar una vista a la carta podemos entender mejor el segundo objetivo: Pablo, les estaba recordando, aunque sea en “semillas”,  cuàles eran las doctrinas que habían de guardarse o respetarse, quizás por ello, los eruditos han dado en denominar al libro de Romanos: “La Constitución del cristiano”. Uno, el justo vivirà por fe (1:17); dos, la existencia establecida del juicio de Dios (1:18); tres, las consecuencias de la idolatrìa (1:23); cuatro, lo que Dios aborrece la inmoralidad (Dios no castiga el sexo, lo que castiga es el mal uso del mismo) (1:24); cinco, el resultado de juzgar a los demás (2:3); seis, la necesidad del arrepentimiento (2:4); siete, la verdadera circuncisión (2:28-29); ocho, la existencia de una condenación (3:8)… y asì podríamos seguir por los primeros 15 capìtulos del libro. Y termina el libro en el capìtulo 16 exhortándonos a saber el nombre de cada hermano, y el estar pendiente de sus necesidades, lo que apoya lo que tanto hemos predicado desde èsta ventana: “Que SÌ somos guardianes de las necesidades de nuestros hermanos”. Lo animamos a que lea el capìtulo 16  pues es una muestra interesante de còmo deben ser nuestras oraciones.       


jueves, 19 de enero de 2017

Asì està establecido.

Mucha gente piensa que habrà una reencarnaciòn del hombre, es decir que nace, vive, muere y vuelve a nacer, a vivir y a morir para irse perfeccionando. Mentira, la palabra de Dios dice que el hombre solamente vive una vez, y que, al morir inmediatamente enfrentarà un juicio en donde seràn juzgadas sus acciones y sus intenciones. Y que unos tendràn recompensa pero los otros castigo. Asì que debemos vivir bien èsta vida para agradar a Dios y ser recompensados, pues de lo contrario juicio caerà sobre nosotros eternamente.

miércoles, 18 de enero de 2017

Las consecuencias

Toda acciòn que el hombre tome tiene una consecuencia, y la consecuencia del pecado tambièn existe. Ciertamente los creyentes tenemos el favor de Dios si pecamos, puesto que al arrepentirnos èl nos perdona, pero su deseo es que cada dìa luchemos por pecar menos. Eso agrada y en mucho su corazòn, porque mira el deseo que tenemos de estar màs cerca de èl, pues recordemos que sin fe y sin santidad nadie verà su rostro.

martes, 17 de enero de 2017

Nunca màs...

Cuando Dios declarò que nunca màs iba a destruir la tierra con agua, nunca implicò que no fuera a destruirla con fuego. Los profetas lo anunciaron y los apòstoles lo confirmaron. La tierra y el hombre estàn destinados a ser juzgados con fuego, y, la ùnica forma de librarnos de ese juicio es viviendo una vida intachable, lo cual no implica perfecta pues todos tenemos faltas, errores y pecados, pero que sì implica que luchemos por dejarlos atràs.

lunes, 16 de enero de 2017

¿Ungidos o urgidos de Dios?

Todo creyente verdadero debe de ser un UNGIDO de Dios y no una persona que sea urgida de Dios. Un ungido de Dios es una persona que ha sido llamada, probada y aprobada por Dios. De lo contrario no tiene la autoridad suficiente para corregir a otros de sus faltas. Todos los creyentes verdaderos hemos sido llamados a ser Sacerdotes, instruyàmonos entonces en el oficio.

viernes, 13 de enero de 2017

¿De dònde salieron?

Elìas creyò que era el ùnico que servìa y amaba a Dios con verdadero celo, pero Dios le dijo que no. Que habìa siete mil màs que le eran fieles. Pero que no estaban expuestos pùblicamente sino estaban en unas cuevas guardados por otro hombre temeroso de Dios, Abdìas. Nosotros tenemos que luchar por ser como Elìas y como esos siete mil que amaban a Dios.

jueves, 12 de enero de 2017

La caida.

¿Acaso has comido del fruto del àrbol que yo te prohibì comer?
(Gènesis 3:11).

Dios creò al hombre perfecto, a su imagen y semejanza, pero, el hombre utilizando mal su libre albedrìo pecò. Dios le habìa dado una orden la cuàl el hombre no siguiò. El hombre decidiò por sì mismo... no obedecer. El hombre no terminò caìdo por comer del fruto, terminò caìdo por desobedecer, pues la orden pudo haber sido otra pero la acciòn de desobediencia hubiera seguido siendo la misma.

De allì, que en la lengua muerta del Latìn, la palabra "religiòn" venga de la palabra "religiere" o "religar" que no implica necesariamente: "respetar un conjunto de normas, tradiciones, ritos y costumbres", sino que implica "re-unir" o "Re-conciliar" al hombre con Dios. Y, hablando de "religiòn", què mejor definiciòn que la que nos da el libro de la Palabra de Dios, la Biblia: "La religiòn pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre Celestial es èsta: atender a los huèrfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupciòn del mundo" (vea Santiago 1:27). Con razòn el escritor de Hebreos nos exhorta asì: "No se olviden de hacer el bien y compartir con otros lo que tienen, porque èsos son los sacrificios que agradan a Dios" (Hebreos 13:16). El hombre en su afàn por reconciliarse con Dios ha creado sus propios mètodos, pero Dios nos dice que solamente existe un camino y una puerta para la "re-uniòn o la re-conciliaciòn" con El, su Unigènito Hijo Jesùs el Cristo, y nos lo dice asì: "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos" (Hebreos 4:12). Meditemos pues sin Cristo estamos caìdos pero con Cristo somos re-unidos o re-conciliados con Dios, pero eso depende de còmo utilicemos nuestro libre albedrìo hoy... porque mañana podrìa ser muy tarde.

miércoles, 11 de enero de 2017

Las marcas.

Todo ser humano es marcado o señalado desde la niñez por la forma en que lo criaron, esas marcas duran toda la vida segùn los expertos. En lo espiritual, Dios tambièn ha permitido marcas o señales en la humanidad, prueba de ello es Cain mismo, quien fue la primera persona marcada en la historia. No sabemos còmo o què era la marca, pero definitivamente era visible pues todo aquèl que la viera tenìa prohibido matar a Caìn. Dios va a marcar a los suyos con una marca especial que no conocemos, pero que serà dada a todo aquèl que estè doblando sus rodillas en intercesiòn por otros dice Ezequiel 9:4.

martes, 10 de enero de 2017

Hasta los grandes caen.

Napolèon el gran general francès, fue derrotado por ignorar los tiempos; Hirohito, el emperador japonès, fue derrotado por ignorar el poderìo de su enemigo; Hitler, el dictador alemàn, fue derrotado por la ambiciòn y el odio. Moisès, el libertador judìo, no entrò a la tierra prometida por dejarse llevar por la ira; David, perdiò la gracia de Dios por dejarse llevar por las debilidades de la carne. Nosotros no estamos libres de esas faltas, cuidèmonos estando postrados a los pies de Cristo.

lunes, 9 de enero de 2017

Bebe el agua de tu propia cisterna.

Cuando Cristo muriò se rasgò el velo del templo, eso lo hizo Dios para mostrarnos que ahora ya tenemos acceso directo a su presencia. Y que, al estudiar las escrituras estamos bebiendo de nuestra propia cisterna (depòsito de agua), pues èl nos enseñarà su palabra. Asì, tendremos una relaciòn personal con èl.

viernes, 6 de enero de 2017

¿Por què Abel sì, y Caìn no?.

Dios aceptò la ofrenda de Abel y no la de Caìn, pues Adàn seguramente al ser a imagen y semejanza de Dios, les habìa enseñado que a Dios le agradan los sacrificios de machos cabrìos y no de frutos de la tierra. Abel lo aprendiò y practicò, mientras que Caìn no. Esa fue la pequeña diferencia. Ademàs, Caìn pensaba que el hombre no es guardìan de sus hermanos, situaciòn que molesta mucho a Dios cuando pensamos asì.

jueves, 5 de enero de 2017

El tiempo y los tiempos.

Dios desea que su pueblo sea entendido en el tiempo y en los tiempos. Es muy cierto que el hombre no puede enmarcar a Dios en el tiempo, pero Dios sì enmarcò al hombre dentro de un perìodo que se llama tiempo. Tenemos que estudiar los tiempos para saber què es lo que Dios desea de nosotros en cada momento, pues hacer algo fuera de ese tiempo no da resultados buenos. Si sembramos algo fuera de tiempo no darà su fruto, asì mismo es en lo espiritual.