“Ahora bien, se requiere de los
administradores, que cada uno sea hallado fiel.”.
(1ª
Corintios 4:2).
La
administración de la tierra data desde tiempos antiguos, podríamos decir que
tuvo dos inicios, el primero en nuestro padre Adàn a quien Dios le diò la
tierra para que la dominara y la disfrutara (Gènesis 2:8); y el segundo, en
tiempos de nuestro patriarca Noè, cuando ya estaba la sentencia que había que
trabajarla para que diera sus frutos, y cuando la codicia de la tierra ya
dominaba al hombre, y entre cuyas razones la misma tuvo que ser físicamente dividida
(Gènesis 10:32).
Los
primeros administradores de la propiedad o de la tierra fueron, según nos
menciona la escritura los hijos de Noè cuando repoblaron la tierra. Recordemos
que uno de ellos, Cam, fue maldecido por su actitud frente a su padre; de Cam,
nace Cus de quien nace Nimrod el hombre màs rico y poderoso de la antigüedad,
tan poderoso que fundò las famosas ciudades de Babel y Nìnive dedicadas al mal.
Otro hijo de Cam fue Mistrayin, ancestro de otro pueblo aguerrido adversario
del pueblo judío, los Filisteos. El tercer hijo de Cam fue Canaàn, ancestro de
pueblos enemigos del futuro Israel, Jebuseos y Amorreos; y, el último hijo de
Cam fue Fut, de quien no se menciona nada. Pero lo importante es que, èstos
fueron los hombres y sus descendencias que habitaron en Sodoma y Gomorra y
quienes prostituyeron la tierra (Gènesis 10:19). Provocando el Diluvio
Universal con la construcción de la Torre de Babel y la reestructuración posterior
de la tierra. Dios había dado al hombre la administración de la tierra, pero el
hombre por avaricia y codicia la mal usò, es por ello que el hombre tuvo que
reorganizarse para tener normas, reglas y estatutos para su posesión y uso,
mismos que nuevamente se han roto otra vez por ambicion y avaricia, ejemplo de
ello es el dominio de los Imperios a lo largo de la historia. Ahora bien, Dios
le diò al hombre también la administración de su Iglesia, y lamentablemente la
historia nos muestra que los mismos errores se cometen espiritualmente que en
lo material, es por ello, que Dios està buscando un “remanente” un grupo muy pequeño
pero significativo que la administre, pero un administrador tiene que ser una persona
confiable. La pregunta es ¿Nos mira el Señor confiables administrando y
sirviendo a su Iglesia o nos mira sirviéndonos de ella?
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