sábado, 6 de agosto de 2016

Pecados graves.

Cristo, siendo el Hijo de Dios y siendo igual a Dios, no se aferrò a esa igualdad y a esa posición, y se hizo hombre, para poder morir en la cruz por nosotros. Por ello es que èl es la única puerta que tenemos para entrar al reino de los cielos. Aceptar que otra persona puede interceder por nosotros para que podamos entrar al cielo, es negar el sacrifico de Cristo y negar la cruz en la que derramò su sangre. Es por eso que Dios aborrece que seamos orgullosos y altivos.

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