Dios en su misericordia le diò a unos muchos recursos y a otros les diò menos, pero a ambos fue Dios quien les diò. Por ello, si en el transcurso de nuestra vida logramos almacenar riquezas, tenemos que entender que fue la mano de Dios y no la nuestra la que lo hizo. Y por ello, es que no podemos olvidarnos de quienes tienen necesidades, y tenemos que estar dispuesto a extender nuestras manos para ayudarlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario