Dios tiene sus normas y sus estatutos, los cuales no rompe por ningún motivo ni por ninguna persona. Y èl nos dice que la gloria de los jóvenes o de la juventud està en su fuerza física; pero que la gloria de la vejez està en las canas, o sea, en su madurez, en su experiencia. Por ello, de jóvenes hemos de estudiar y trabajar para que en la vejez no tengamos que depender de nadie, y podamos aconsejar bien a quienes Dios nos ponga por delante.
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