Una de las situaciones que menos agrada a Dios es que se cometan injusticias. El hecho de que un juez declare inocente al culpable, y, que declare culpable al inocente no le agrada a Dios en nada. Nuestro Señor Jesucristo vivió en carne propia la injusticia humana, por ello es que a Dios padre no le agrada que erremos en ese punto.
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