miércoles, 18 de mayo de 2016

La malcrianza.

La escritura nos enseña que a los niños mal portados y desobedientes hay que corregirlos con vara. Es por ello que nuestros padres nos corrigen cuando somos caprichosos, pues un niño caprichoso que no es corregido cuando sea mayor será un delincuente. Dios desea un pueblo obediente y santo, y esto solo se logra si corregimos nuestros errores, corregir duele pero es necesario para tener una vida ejemplar.

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