viernes, 20 de mayo de 2016

La prudencia.

Dios desea un pueblo que sepa decir lo que tiene que decir cuando lo tiene que decir. No quiere un pueblo necio e imprudente que con sus palabras inicie pleitos en cada lugar a donde va. El refrenar la lengua y las palabras es un arte que los creyentes debemos aprender a dominar, pues eso agradarà y mucho a Dios y a las personas. Con palabra necias y groseras no vamos a poder llevar a nadie a los pies de Cristo.

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