Dios desea que sus hijos den amor a todas las personas, a creyentes y no creyentes, pero un amor de ayuda, de colaboración, de solidaridad en tiempos difíciles. Ahora bien, no debemos permitir que la gente abuse pues eso les puede traer consecuencias mortales a ellos, pues pueden morir espiritualmente o hasta físicamente. A los hijos de Dios siempre, no importando còmo usen la ayuda los demás, les traerà bendición.
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