La meta del ser humano no solamente es tener un empleo, tener una profesión, llegar a tener mucho dinero. La verdadera meta del ser humano es alcanzar los propósitos de Dios para cada uno de nosotros. Y eso, no lo vamos a alcanzar si nos distraemos en las cosas de èste mundo. Para alcanzarlas debemos estar tomados de la mano de Dios, orando, leyendo su palabra, y compartiendo mucho tiempo con personas que tengan esa misma meta.
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