Dios aceptò la ofrenda de Abel y no la de Caìn, pues Adàn seguramente al ser a imagen y semejanza de Dios, les habìa enseñado que a Dios le agradan los sacrificios de machos cabrìos y no de frutos de la tierra. Abel lo aprendiò y practicò, mientras que Caìn no. Esa fue la pequeña diferencia. Ademàs, Caìn pensaba que el hombre no es guardìan de sus hermanos, situaciòn que molesta mucho a Dios cuando pensamos asì.
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