martes, 10 de enero de 2017
Hasta los grandes caen.
Napolèon el gran general francès, fue derrotado por ignorar los tiempos; Hirohito, el emperador japonès, fue derrotado por ignorar el poderìo de su enemigo; Hitler, el dictador alemàn, fue derrotado por la ambiciòn y el odio. Moisès, el libertador judìo, no entrò a la tierra prometida por dejarse llevar por la ira; David, perdiò la gracia de Dios por dejarse llevar por las debilidades de la carne. Nosotros no estamos libres de esas faltas, cuidèmonos estando postrados a los pies de Cristo.
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