Què bendiciòn que alguien nos diga: ¡Salgan de su casa que viene un terremoto o una gran inundaciòn! Y con eso salvaran nuestras vidas y las vidas de nuestros seres queridos. Pues eso sucede y sucede todos los dìas con la palabra de Dios para que salvemos nuestras almas. Pero la gente lo deshecha porque se fijan màs en los errores o defectos de quien nos anunciar la palabra. No pongamos nuestros ojos en el hombre, de èl se encargarà Dios, nosotros oigamos su mensaje y retengamos lo bueno.
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