Ser necio no es ser terco. Para Dios la necedad es vivir sin que lo honremos a èl escuchàndolo para saber què es lo que desea que hagamos. Què es lo que desea que digamos. Còmo y cuàndo quiere que actuemos, en otras palabras: "Que no hagamos nada sin que sea èl quien nos guiè durante toda la caminta de nuestra vida".
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