Exceso, es algo que se pasa de lo normal. Por ejemplo, si el mèdico nos dice que corramos un kilòmetro diario y nosotros corremos cinco, caimos en un exceso. A nadie le caen bien ni fìsica, ni emocionalmente, ni espiritualmente los excesos. Tenemos que pedirle a Dios que nos ayude a tener un lìmite balanceado en todas nuestras actividades pues de lo contrario nos convertimos en estorbos de otros, o por el contrario, otros se convierten en nuestros estorbos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario