Dicen los proverbios que hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero tan sòlo parecen, pues su final es de muerte. Esos caminos son decisiones que tomamos en la vida sin que Dios intervenga, o caminos y decisiones en los cuales hemos hecho que parezca que fue Dios quien los dispuso. Pero en realidad fuimos nosotros los que acomodamos nuestros la voluntad de Dios a nuestros deseos. Y eso se puede pagar muy caro en términos de vida material o espiritual.
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