miércoles, 6 de abril de 2016
El trabajo y el hambre.
Si el hambre no obliga a trabajar a una persona, entonces esa persona es de las que dijo Jesús cuando se refirió a que: "los muertos entierren a sus muertos". En otras palabras son muertos que caminan. Dios desea que su pueblo sea un ejemplo en todos los renglones de la vida, y el trabajo dignifica al creyente, el trabajo ayuda al creyente a cumplir con la gran comisión. El trabajo provee para que la gran comisión sea cumplida y el evangelio sea llevado a todas las regiones.
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