Dice la escritura que no va bien a los hijos de Dios vivir de apariencias. Vivir de apariencias significa vivir de una forma y ser en realidad de otra, no agrada a Dios pues es vivir una mentira. Dios desea que sus hijos vivimos una vida transparente, que la gente que nos conoce sepa còmo actuamos, còmo hablamos y que nuestras actitudes y nuestras palabras son sinceras, sin engaños.
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