Todos en algún momento de nuestra vida podemos llegar a quebrarnos ante la ira, el enojo o la violencia, pero, nos dice el Señor que no es camino que sus hijos deben tomar. Dios desea que nosotros sus hijos utilicemos mejor el método del amor. Por amor fuimos salvos por Jesucristo, por amor nosotros podemos hacer que otros, que hoy son violentos, se encuentren con Cristo y dejen ese camino perverso.
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