Segùn las escrituras la suerte no existe, lo que existe son los veredictos de Dios. Esto quiere decir que a nosotros solamente nos corresponde hacer nuestro trabajo, y que, los resultados de ese trabajo no van a depender de nosotros, de nuestro entusiasmo, de nuestra ilusión, y ni siquiera, de nuestra compasión, van a depender de lo que Dios haya decidido. Solamente todo lo que hagamos hagámoslo con "contentamiento", o sea, alegres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario