La omniciencia de Dios significa que èl lo sabe todo, lo que pasò, lo que pasa y lo que pasarà. Por ello, cada vez que emprendamos alguna tarea lo màs conveniente es preguntarle a èl primero ¿Señor, lo hago? ¿Señor, còmo lo hago? ¿Señor, cuàndo lo hago? Si tomamos al Señor en cuenta en nuestros proyectos, difícilmente èstos fracasaràn.
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