Toda la gloria y toda la honra son para Dios. Nunca olvidemos que lo que somos y en donde estamos es porque Dios así lo dispuso. Nunca tratemos de compartir la honra con Dios pues eso no le agrada a èl. El desea un pueblo humilde, hijos que le den la honra siempre a èl. Que reconozcan que sin èl no pueden lograr nada en la vida.
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