Dios desea tener un pueblo dòcil, un pueblo obediente, cuando no lo es entonces lo somete a trituración, lo que significa que èl hace que el pueblo entienda pero con sufrimientos. Mientras que los que reciben una revelación, son aquellos que se someten voluntariamente a los designios de èl. Ese es el tipo de pueblo que avanza màs y que el Señor desea tener bajo su manto. Obediencia voluntaria y absoluta es la clave.
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