Dice la palabra de Dios que antes de la caída vergonzosa de alguien ha venido su altivez y su soberbia. Dios desea que su pueblo sea un pueblo humilde, un pueblo que reconozca que tiene necesidad de èl y de las personas. No podemos andar por la vida pensando que lo que somos o lo que tenemos es porque lo merecemos, pues es Dios quien dispone què le da a cada quien.
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