lunes, 15 de febrero de 2016

Nuestras respuestas.

Nos enseña la escritura que cuando respondemos a alguien grosero o abusivo con palabras suaves, o, que simplemente nos quedamos callados, èste tiende a calmar su ira o su enojo. Dios desea que en la medida que nos sea posible no seamos nosotros los que continuemos un pleito, ni mucho menos que seamos nosotros los que lo iniciemos. A eso se refiere el refrán que dice: "La blanda respuesta, calma el enojo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario