Dios quiere un pueblo amoroso y dadivos, o sea un pueblo que en gratitud a lo mucho que recibe de èl, comparta con su gente. Pero, sobre todo también desea que esas ofrendas y esas dàdivas que demos provengan de un trabajo digno, de un trabajo honrado, no de ganancias sucias y negocios oscuros. Por que èl aborrece esas ganancias y no las bendice.
No hay comentarios:
Publicar un comentario