La escritura nos muestra que lo que se siembra, eso es lo que se cosecha. Por ejemplo, si sembramos un manzanal vamos a cosechar manzanas; si sembramos un limonar vamos a cosechar limones. Así, si sembramos buenas obras y servicios vamos a cosechar bendiciones, pero si sembramos malas obras y malas acciones vamos a cosechar castigos y resentimientos.
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