El profeta Jeremías, fue elegido por Dios desde antes de nacer para ser el profeta que anunciara varias revelaciones al pueblo de Israel. Y, una de las revelaciones fue que: "El corazón del hombre nadie lo conoce, solamente Dios". Y, por ello, nadie puede consolar a un alma afligida con palabras de humana sabiduría. Solamente bajo la influencia del Espíritu Santo, se puede conocer "revelado" el problema de una persona.
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