Dios lo primero que le pidió a su pueblo fue que escuchara. ¿Còmo vamos a obedecer algo de lo cuàl no sabemos sus instrucciones? Hoy, por los afanes de la vida y el egoísmo que manejamos nos es difícil escuchar, pero tenemos que hacerlo porque de lo contrario no sabremos què es lo que hay què hacer, còmo hay que hacerlo y cuàndo. Y eso nos lleva a desobediencia lo cual nos lleva a cosechar malos frutos.
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