Dios nos ha provisto de razón, de temor y de dominio propio, èsto para que no emitamos nuestros juicios con emoción sino con la razón. No podemos andar juzgando todo ni siquiera por lo que vemos, pues aùn cuando veamos algo puede ser que no estemos enterados del contorno de lo que vemos. Evitemos utilizar nuestra lengua a la ligera pues nos puede causar grandes problemas, ya sea por lo que digamos o por lo que dejemos de decir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario