martes, 8 de diciembre de 2015

Derrumbre y permanencia.

Nos narra la escritura que las personas perversas no sòlo se derrumban ellas sino que hace derrumbar a sus hijos, pero, las personas que viven una vida digna, no solamente permanece su nombre cuando ellos mueren sino que también hacen que sus hijos sean bien recibidos a donde llegan. Esa es una ley infaltable en la historia del hombre. Muchos hombres malos son famosos pero sus hijos no, sin embargo los hijos de los buenos han sacado hasta provecho del buen nombre que sus padres dejaron.

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