La angustia abate (debilita) el corazón humano. Por ello Dios desea que sus hijos sean personas que declaran el bien para otras personas; personas que con sus acciones hagan ver a otras que Dios existe y que es bueno; personas que lejos de abatir o cansar el corazón de otros lo ayude a salir adelante. Personas que están dispuestas a extender su mano para ayudar a las màs necesitadas que son muchísimas alrededor del mundo.
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