Nos dice la escritura que una persona que no cumple con sus obligaciones y que encima es desvergonzada, lejos de contribuir a formar un hogar decente y ejemplar lo destruyen. Pues son personas sin disciplina, sin amor por el núcleo familiar, egoístas y deseosas solamente de darse gusto a ellas mismas. Esa clase de personas no agrada a Dios pues son como la polilla en un mueble fino, que con el tiempo solamente lo destruye.
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