Es parte de las leyes de Dios que cuando nuestros padres lleguen a ancianos, y nosotros estemos en capacidad no sòlo física sino también económica, que los ayudemos. No podemos abandonar a aquellas personas que fueron las únicas que nunca nos abandonaron cuando èramos niños, que lucharon porque hoy estuviéramos en donde estamos. Honra a tu padre y a tu madre, y tendràs larga vida nos reza el mandamiento de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario