miércoles, 6 de julio de 2016
La correcciòn.
Nadie que no sea nuestro padre nos puede corregir severamente si hacemos algo malo. Pero, nuestros padres sì lo pueden hacer. Por ello cuando cometemos un pecado, si Dios nos corrige es porque somos sus hijos, pero si nos deja tranquilos es porque no somos sus hijos. En lo material funciona y también en lo espiritual. Quizás somos "religiosos" pero eso no nos hace hijos de Dios. Lo que nos hace hijos de Dios es reconocer y aceptar la sangre de Cristo como suficiente pago por nuestros pecados.
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