Nos dice Dios en su palabra que el sueño es un gran enemigo del hombre, pues lo hace dejar de cumplir con sus obligaciones. El sueño nos hace ser impuntuales; el sueño nos hace ser flojos en el trabajo; el sueño nos hace dependientes de otros, cuando la escritura dice que nosotros estamos para dar y no para recibir. Ciertamente en ocasiones Dios nos meterà en pruebas pero es para que aprendamos lecciones que de otra forma no aprenderíamos.
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