lunes, 30 de noviembre de 2015
El que confìa en sus riquezas.
Las pocas o muchas riquezas que tenemos nos la ha dado Dios, y sin embargo, èl mismo nos dice que no pongamos nuestra fuerza, nuestra esperanza, nuestra ilusión, nuestras confianzas en esas riquezas. Dios sabe que esas riquezas por grandes que sean se pueden terminar o se pueden destruir. Y, dice que los justos, o sea, quienes no ponen sus ojos en las riquezas... esos serán renovados como el follaje. Crecerán así como crece el césped en nuestros jardines, que aunque se corte, aunque le caiga lluvia, aunque se llene de polvo, o lo quemen, de todas formar volverá a crecer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario