A Dios no le agrada que quien tiene abundancia de un producto abuse de aquèl que necesita ese producto. Por ello castiga muy fuertemente a quienes juegan con los precios de los productos para sacarle màs dinero a los que lo necesitan. Nosotros los creyentes no debemos hacer eso, pues a Dios no le agradan esas situaciones. Dios bendice a quien actùa con bondad y castiga a quien actùa con maldad.
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