Dios es un Dios dadivoso, le encanta dar y le encanta que su pueblo reciba. Por lo tanto èl nos pide que nosotros seamos un brazo extendido para aquellos que tienen menos que nosotros, y que, por alguna razón fuera de su buena voluntad están pasando alguna pena. Enfermedades, despidos en el trabajo, accidentes, etc. son algunas de las causas que provocan angustias en nuestros hermanos. A ellos debemos extender nuestra ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario