Temer a Dios no es tenerle miedo sino tenerle un "temor reverente", estar inclinado a escucharlo para obedecerlo y agradarlo. Dios llama hijos a los que son reverentes pero llama rebeldes a los impìos. Y Dios tiene misericordia de toda persona que le teme reverentemente, pues aunque caiga el Señor le levanta, mientras que los rebeldes mientras màs caen màs se hunden.
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