A la familia no la podemos elegir, ellos nacen con nosotros y entre nosotros, asì que, si alguien no nos cae muy bien tenemos que soportarlo. Pero, respecto a las amistades, Dios nos dice que no sòlo sì podemos elegirlas sino nos pide que las elijamos bien, por el hecho de que ellas nos pueden acercar o alejar de su presencia. Una amistad que busca a Dios es buena, pero una amistad que prefiere los placeres de èsta vida no es la correcta para nosotros.
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