El ejemplo màs claro que la escritura nos da de personas inconstantes, es el Tìo Labàn, inconstante y engañador, hizo trabajar a Jacob habìendole cambiado diez veces su salario. Cuando Jacob consulta con Dios para ver què hace, Dios le dice "alèjate" de èl. Las personas inconstantes son capaces de hacer mucho daño, un daño que se lo hacen a sì mismos y luego a los demàs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario