Dios nos enseña que cuando nos sentemos a la mesa a comer en la casa de un gobernante tengamos cuidado. Pues, ciertamente nos ofrecen muchas viandas, pero todas ellas tienen por detràs deseos ocultos que nosotros desconocemos. No es lo mismo con la comida que un amigo nos ofrece, esa comida es sin ningùn interès oculto, es una comida de amistad, de cariño, sin condiciones. Pero las viandas que nos ofrecen los gobernantes tienen siempre algo escondido. Cuidado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario