Nos enseña la escritura en el libro de Mateo, que cuando extendemos nuestras manos para ayudar económicamente a un necesitado, estamos prestándole dinero a Dios. Imagínate la bendición que estamos propiciando para nuestras vidas. Dios, dice la escritura, que pagará esas acciones con gran abundancia sobre nosotros. Pues él mirará que no tenemos puestos nuestros corazones en las riquezas sino en ayudar a otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario